“La gente chillaba y se quedó quieta y aterrada. Un segundo en el que se te para el corazón porque no sabes que ocurre”, así describe un ciudadano los efectos de la reprobable broma que un grupo de pandilleros llevó a cabo en plena Plaza de España de Palma hace unos días.

Según ha relatado a Crónica Balear este ciudadano, paseaba por la zona con su hija, una amiga de esta, su madre -operada de una válvula del corazón- y su mujer -embarazada de siete meses-, cuando el grupo hizo explosionar dos petardos de gran detonación creando desconcierto y momentos de verdadera angustia entre quienes se hallaban en la zona.

Según ha relatado uno de los testigos a Crónica Balear: “La gente chillaba y se quedó quieta y aterrada. Un segundo en el que se te para el corazón porque no sabes lo que ocurre. Parece mentira que esos jóvenes hagan este tipo de bromas a sabiendas de lo que está ocurriendo en toda Europa” y añade: “se descojonaban y se reían de la gente, como si no fuera con ellos” y admite que no sabe como hubiera respondido si a cualquiera de las personas que le acompañaban en ese momento le hubiera sucedido algo.

Una situación que no es nueva en una plaza que, por otro lado, debiera ser emblemática en Palma y que puede acabar convirtiéndose en escenario de una desgracia ante la posibilidad de que en una de esas bromas se desencadene el pánico y acabe por ocurrir una desgracia, lo que debería hacer reflexionar a las autoridades competentes para que dispongan de más efectivos de Policía Local o Policía Nacional para evitar según que “bromas” inoportunas.

 

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