Foto: Job Vermeulen

El cabeza de lista de JuntsxCat a las elecciones, Carles Puigdemont, ha considerado este martes que “a lo mejor vale la pena” ser investido presidente en el Parlament tras las elecciones si las gana, antes de salir de la cámara y automáticamente ser detenido por las mismas ideas que habrán avalado los catalanes, ha dicho.

Según Puigdemont, la investidura no podría hacerse en Bruselas ni la cárcel, sino solo en el Parlament: “Ni en prisión puede ser uno investido presidente. Debe estar en libertad como mínimo el tiempo para poder ser investido y ejercer la responsabilidad del cargo. Esto, para mí, pesa más que el peso de las esposas y los barrotes”.

Por eso, ha preguntado al “tripartito del 155” –en referencia a PP, Cs y PSOE– si respetarán un resultado electoral que apueste por una mayoría soberanista, y, si es así, si Parlament podrá investir un presidente y que éste elija al Govern que legítimamente cree que debe configurar, ha dicho en rueda de prensa en Acn.

Ha destacado que su aspiración es volver desde Bélgica acompañado de todo el Govern cesado y que no hay ‘plan B’, y ha defendido que, si los catalanes quieren su restitución, “hay que hacerlo posible, y esto es incompatible con el exilio y la cárcel”, además de considerar una obligación la retirada total y sin condiciones del 155.

“¿O es que estaremos en libertad vigilada y la ‘Señorita Rottenmeyer’ estará para ver si nos pasamos y luego nos castigará?”, ha preguntado Puigdemont, que no ve alternativa a recuperar la normalidad, que ve injustamente alterada.

También ha negado discrepancias con ERC y dice que comparten la voluntad de restituir el Govern cesado, así como su interés por Cataluña más allá de los partidos: “Por lo que yo conozco de mucha gente de ERC, es así. No me genera ninguna duda”.

“REUNIÓN DE GOVERN”

Tras constatar que en Bélgica también hay exconsellers republicanos, a los que ha visto este martes para hacer “reunión de Govern”, ha defendido que tanto JuntsxCat como ERC trabajan para desarrollar una república.

Además de reiterar que el Gobierno está obligado a dialogar tras las elecciones, ha rechazado propuestas como una posible reforma constitucional o del Estatut, y les ha interpelado a hablar de la nueva relación que debe establecerse entre Cataluña y el resto de España.

“Hemos pasado de la República de la proclamación, y queremos la República de los hechos”, y ha pedido respetarlo si la aspiración colectiva de los catalanes es ser una república independiente.

Para Puigdemont, aceptar el resultado electoral implica que los perdedores se pongan a disposición del Govern y el Parlament, y retirar la causa que mantiene a parte del Govern cesado en prisión y a otra parte en Bélgica, porque “no hay conspiración ni rebelión: es una fantasía de arquitectura política”.

NO ES EMBRIÓN DE UN PARTIDO
Al preguntársele por la valoración de la candidatura de JuntsxCat, ha resaltado la “rápida maduración” del proyecto desde su nacimiento, pero ha negado que sea el embrión de un nuevo partido tras las elecciones.

Ha recalcado que es miembro del PDeCAT –del que elogia su generosidad al acompañar a JuntsxCat– pero ha insistido en que la candidatura que él encabeza representa a un espectro de personas que va más allá del partido, y que no ha pedido a nadie que se haga militante de la formación.

 

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