Foto: Reuters

La tenista española Garbiñe Muguruza no duda en marcarse los “objetivos más difíciles” de cara a la inminente temporada 2018 ya que, después de conquistar su segundo ‘Grand Slam’ y llegar al número uno del mundo, no puede sino apuntar alto, al tiempo que confiesa un cambio de actitud para afrontar los malos momentos.

“Quiero seguir jugando en grandes finales y luchando por el número uno. No hay nada que temer, y no hay nada de qué esconderse. Quiero tener los objetivos más difíciles porque siento que he estado allí y eso ayuda. Yo creo que puedo estar allí otra vez”, explica la hispano-venezolana desde Los Ángeles (Estados Unidos).

‘Mugu’ atendió este miércoles a WTA Insider en Facebook Live e hizo hincapié en la fortaleza mental que adquiere con los años y que el pasado curso por ejemplo le valió para, después de un mal trago en Roland Garros, conquistar Wimbledon y llegar en septiembre al número uno del mundo por primera vez en su joven carrera.

“Veo mis partidos mucho. Antes era más difícil, especialmente si perdía el partido. Yo diría ‘¿Sabes quién va a ver este partido? Yo no’ Aprendo cuando lo miro cómo mejorar mi actitud. Cuando era más joven, lloriqueaba o tenía una mala actitud y mirar puede mostrarte cómo corregir eso”, afirma.

“Era muy natural en la pista, si estaba nerviosa o feliz, lo demostraba. Aprendí a tiempo para mantenerlo dentro, porque estás jugando con otra persona y lo que sea que muestres es de ayuda para ellas. Te vuelves más tranquila y menos emotiva a medida que pasan los años, como si fuera tan vieja. Pero tengo 23 años. Aún soy joven”, añade.

Muguruza prepara con su tercera pretemporada en la ciudad californiana el inicio de su temporada en Brisbane dentro de un mes. “Me encanta venir aquí. Me da buena energía, que es especialmente importante para la pretemporada. Esta es mi tercera pretemporada consecutiva aquí. Es donde vive mi entrenador, y descubrí que el clima es muy agradable”, explica.

En tierras norteamericana, ‘Garbi’ se refirió a los torneos yanquis. “Miami es muy especial para mí porque ahí es donde tuve mi primera oportunidad de jugar un torneo WTA. Hay tantas personas latinoamericanas que me siento muy cómoda allí porque también soy muy latinoamericana. Incluso si solo hay tres allí, parecen 25 porque están muy metidos en eso”, indicó.

“Tenía una relación amor/odio con Nueva York, pero finalmente lo logré en un par de rondas. Cincinnati fue una sorpresa para mí porque no fue muy bien en el pasado, pero este año tuve partidos difíciles que terminaron empujándome a jugar mucho mejor”, finalizó.

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