Foto: Reuters

En la ciudad iraquí de Mosul se han llevado a cabo por primera vez varios servicios de Navidad desde que los milicianos del grupo yihadista Estado Islámico fueron expulsados de la región.

Dentro de la recientemente renovada Iglesia de San Jorge en el municipio de Teleskof, en el norte de Irak, Hayat Chamoun Daoud, al igual que cualquier residente del municipio, ha celebrado la Navidad en su casa tres años después de que milicianos de Estado Islámico invadieran su ciudad y obligaran a alrededor de 12.000 personas a huir de sus hogares.

Teleskof, que se encuentra a unos 30 kilómetros de la ciudad iraquí de Mosul, es una de las comunidades cristianas más antiguas del mundo.

“Es muy especial estar de vuelta en mi iglesia, en la iglesia en la que me casé, en la iglesia donde crié a mis hijos”, ha asegurado Daoud, la directora de la escuela de Teleskof.

Ante las opciones de convertirse al Islam, pagar un impuesto o morir, Daoud, como muchos otros cristianos, eligió huir. La mayoría de ellos buscaban refugios en pueblos y ciudades cercanas, pero otros buscaban asilo permanente en el extranjero. Aunque los milicianos de Estado Islámico estuvieron en Teleskof por unos días, los residentes solo comenzaron a regresar a sus hogares a principios de este año.

Los residentes de Teleskof han celebrado este domingo su primera Navidad juntos en la iglesia principal de la ciudad. Cientos de personas han acudido vestidos con sus mejores galas para orar y escuchar al padre Salar Bodagh, quien más tarde encendió la hoguera tradicional en el patio de la iglesia, que ha considerado como un símbolo de renovación.

En Qaraqosh, un pueblo a 15 kilómetros de Mosul, conocido como Hamdaniya, también se ha celebrado la misa de Navidad en la Iglesia siria católica de la Inmaculada, cuyos muros siguen chamuscados y con grafittis de Estado Islámico.

Antes de la llegada de los milicianos de la organización terrorista, Qaraqosh era el asentamiento cristiano más grande de Irak, con una población de más de 50.000 habitantes. Sin embargo, ahora tan solo hay unos cientos de familias. Congregaciones enteras se han mudado al extranjero, como la congregación ortodoxa siria de la Iglesia de Mart Shmony.

El primer ministro iraquí, Haider al Abadi, proclamó oficialmente el pasado 9 de diciembre el “fin de la guerra” contra Estado Islámico tras tres años de conflicto, después de que los militares recuperaran los últimos bastiones que permanecían aún bajo control de la organización yihadista.

El grupo terrorista devastó las zonas cristianos, saqueando e incendiando casas e iglesias, robando todos los objetos valiosos y destruyendo reliquias.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.