Imagen de archivo

Conducir borracho y además pegar a su pareja mientras iba al volante. Esos son los delitos que le imputa la Policía Local a un hombre británico, que fue arrestado durante la madrugada del pasado domingo en Palma. En la prueba de alcoholemia dio una tasa que casi cuadruplicaba el máximo permitido.

Una patrulla de la Policía Local iba en carretera detrás de un vehículo cuando eran las 3:15 del pasado 17 de diciembre. A la altura de Can Valero, el coche bajó repentinamente de velocidad y se paró en el arcén. Entonces, la unidad quiso interesarse por si tenían algún problema y también se detuvo.

En ese momento, el conductor, identificado como Scott K., británico de 38 años, volvió a emprender la marcha. La reacción de los policías no podía ser otra que seguirle. Se desviaron por el camino de Jesús y los agentes le interceptaron en un cruce con semáforos.

La mujer que iba en el asiento del copiloto empezó a hacer señales a los policías. Estaba llorando y presentaba lesiones en el rostro. Tenía los pómulos hinchados y sangre en su nariz.

Entonces, explicaron a los agentes que vivían juntos en Calvià y que estaban volviendo a casa tras una cena. Ambos habían bebido.

La Policía Local procedió a hacer el pertinente control de alcoholemia, y en la primera prueba dio 0,84. Por tanto, le detuvieron y le llevaron al cuartel de San Ferran. Allí dio una tasa aún más alta, de 0,99, casi cuatro veces más de lo permitido. Además del delito de conducir ebrio, le acusan por violencia de género. El hombre reconoció que le había pegado.

Por su parte, la mujer agredida es también del Reino Unido y tiene 46 años. Los agentes le llevaron al PAC de Son Pizà para que le curaran las heridas. A pesar del violento episodio que vivió, decidió que no le iba a denunciar.

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