El empresario Bartolomé Cursach seguirá en prisión preventiva, después de que la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Palma haya desestimado un recurso de apelación en el que se pedía su excarcelación.

Según se explica en el escrito, que confirma el auto del Juzgado de Instrucción 12 de noviembre de 2017, la resolución es firme y contra ella no cabe recurso alguno. El auto, firmado por el presidente Jaime Tártalo y las magistradas Gemma Robles y Samantha Romero, cuenta con un voto particular de esta última que discrepa del parecer de la sala.

Romero justifica su voto debido a que considera que el investigado “afirma no conocer” a los testigos y que “los razonamientos esgrimidos por el instructor carecen de sustento sólido”.

Así, considera que se tendría que “modificar la medida cautelar de prisión” y acordar “medidas cautelares menos restrictivas para su libertad personal”, como “la libertad provisional del encausado”.

En otro sentido, los argumentos que se esgrimen esta vez para que Cursach siga en prisión preventiva son los mismos que los que se dieron tras primera petición de excarcelación: la posibilidad del riesgo de fuga debido a la “extraordinaria capacidad económica del investigado” y por la posibilidad de que se entorpeciera la investigación de los instructores.

Cursach ingresó en la prisión de Palma en marzo de este año, pero semanas después acabó siendo trasladado a una cárcel de Alicante por la influencia que habría empezado a ejercer sobre un grupo de presos, tal como informó la Dirección del centro penitenciario palmesano.

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