La Navidad es una de las épocas más bonitas del año. Es ese periodo en el que nos llenamos de ilusión y queremos satisfacer a todos nuestros seres queridos. Nos reunimos en familia y entre amigos alrededor de una mesa. Comemos, charlamos y reímos e intentamos olvidar todo aquello que nos pesa.

Sin embargo, este año muchas familias en España están separadas y muchos amigos enfrentados debido a las tensiones políticas. Esta crispación política, sumamente esperpéntica, creada por el nacionalismo anacrónico y el populismo casposo no puede separarnos. Las personas tenemos que estar por encima de los delirios políticos. Sus follones son suyos, ¡Qué no nos los trasladen!

Reflexionemos pues estas Navidades y tengamos presente que podemos hacer una vida mejor a los demás los 365 días del año.

Cristina Graupera

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