Foto: Reuters

Los residentes de Mosul tienen ante sí la oportunidad de probar un experimento arquitectónico, el de la construcción de viviendas perfectamente a medida de los ocupantes, para aliviar la crisis del periodo de reconstrucción después de tres años bajo la enseña de Estado Islámico.

“Una casa cuya forma queda completamente a medida de sus habitantes”, ha explicado la ganadora de la primera edición del galardón Rifat Chadirji, un premio convocado para que los arquitectos del país aporten ideas sobre la reconstrucción de la ciudad.

“Es imposible”, ha señalado la arquitecta, “que un solo modelo de vivienda valga para todo el mundo en una ciudad donde todo varía: religión, cultura, pasado y tamaño familiar”.

Una población numerosísima además, donde casi un millón de civiles están regresando paulatinamente tras escapar de las garras de Estado Islámico, que se enfrentan a una reconstrucción que se prolongará por espacio mínimo de cinco años y que costará miles de millones de euros.

La idea de Otlik, graduada de la universidad polaca de Wroclaw, se inspira en diseños tradicionales de la arquitectura iraquí, y que desembocan en un diseño modular donde las diferentes habitaciones se configuran en torno a un patio central en la posición que se desea.

“Si la familia lo quiere, la casa puede ser abierta, cerrada, más próxima o más reservada”, ha explicado la arquitecta, quien ha usado como materiales los escombros y el barro hallados en la ciudad como paso previo a una construcción de carácter permanente.

Otros diseños finalistas han exhibido jardines en los puentes sobre el Tigris para suministrar alimentos a la población e incluso el aprovechamiento de los túneles cavados por Estado Islámico en forma de “metro” de la ciudad.

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