Foto: Reuters

Más de 5.000 niños mueren cada año en Kenia a causa de la diarrea, provocada por el agua sucia y el saneamiento deficiente en un país donde solo tres de cada diez personas tienen acceso a un inodoro decente, mientras que siete de cada diez habitantes tiene que arrojar sus heces en desagües o ríos o enterrarlas.

La diarrea es una de las mayores causas de muerte entre los menores de cinco años. “Estamos en el siglo XXI y no podemos crear soluciones de saneamiento decentes, ¿por qué es eso?”, se ha lamentado Andrew Foote, fundador de Sanivation, una empresa orientada a mejorar las condiciones en este aspecto en Kenia. “Como comunidad global es vergonzoso que esto ocurra” ha denunciado.

Su empresa se dedica a instalar contenedores de plástico e n las casas, para que los kenianos no tengan que tirar los excrementos a la calle, lo que supondría una mejora sustancial de la salubridad.

Después recoge los residuos a cambio de una cuota económica y los emplea para hacer carbón, un combustible que se utiliza en ocho de cada diez hogares urbanos, según el Servicio Forestal de Kenia.

Solo el 15 por ciento de Kenia está conectado a las redes de alcantarillado y la cifra está disminuyendo, dado que el crecimiento de la población es más rápido que la inversión en ampliar la red de alcatarillado, según datos de la Junta Reguladora de Servicios de Agua de Kenia.

“Cuanto más podamos convencer a los Gobiernos de que deberían priorizar el saneamiento en sus presupuestos, más probable será que veamos los servicios dirigidos a las personas que los necesitan”, ha dicho Foote.

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