Durante los últimos cinco años han sido tres los casos registrados en nuestra Comunidad en la que uno de los progenitores acaba con la vida de su hijo para después suicidarse.

El último caso se ha producido esta semana, cuando la Policía Local de Palma halló los cadáveres de una mujer de 42 años y su hijo de 13 en su domicilio de la calle Gabriel Maura de Palma.

En este caso, la madre habría manipulado un brasero para que generara una mala combustión y se encerró junto a su hijo para que ambos fallecieran por intoxicación.

Los cuerpos sin vida fueron encontrados por su novio que fue quien avisó a los servicios de emergencias al contemplar a través de una rendija los cuerpos inmóviles de los dos y oler fuertemente a quemado.

Las fuerzas de seguridad que actuaron (Policía Local, Policía Nacional, los Bomberos de Palma y ambulancias) no pudieron hacer nada excepto certificar la muerte de la madre y del hijo cuando llegaron a la vivienda y lograron acceder al interior de la habitación en que se hallaban.

El móvil en este trágico suceso parece que fue una fuerte depresión que sufría la mujer y que la había llevado a expresar en varias ocasiones su deseo de suicidarse y la angustia que sentía ante la difícil situación de su hijo que padecía una grave enfermedad psíquica.

Es el segundo caso registrado en 2017

Sin embargo, este trágico suceso no ha sido el único ocurrido a lo largo de este año. El pasado mes de abril una mujer fue hallada ahorcada junto a su bebé en la localidad de Llucmajor después de haber tenido una discusión con su pareja.

En aquella ocasión, tras la discusión la mujer abandonó el hogar junto al menor y al día siguiente el padre dio la voz de alarma al ver que no habían regresado.

Se puso en marcha entonces un dispositivo de búsqueda que finalizó trágicamente cuando el padre acudió a una cuadra que la familia poseía en Can Granada y se topó con los cuerpos de ambos colgados.

Las investigaciones descartaron la intervención de un tercero en el suceso y quedó comprobado que se trataba de un caso en que la madre había acabado con su hija antes de suicidarse.

El último de los casos que queda por abordar apunta hacia Inca. Un hombre se había suicidado y antes había colgado también a su hijo. La madre fue quien se encontró con la escena al llegar del trabajo.

En esta ocasión, el móvil de crimen parecía ser sentimental, ya que la pareja estaba en una situación complicada.

 

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