Foto: Reuters

Las fuerzas leales al Gobierno de Bashar al Assad y sus aliados han logrado capturar este miércoles la localidad de Albu Kamal, ubicada cerca de la frontera con Irak, que constituía el último bastión de los terroristas de Estado Islámico en Siria.

“El último bastión de Estado Islámico, Albu Kamal, ha sido liberado”, ha anunciado un comandante de la alianza militar que respalda al régimen sirio.

El jefe militar ha detallado que la batalla ha estado liderada por los combatientes libaneses de Hezbolá y que en ella también han participado las Fuerzas de Movilización Popular de Irak, una milicia chií del país vecino apoyada por Irán.

Horas antes, la televisión libanesa Al Manar había informado de que las tropas ‘assadistas’ tenían completamente rodeada Albu Kamal y habían empezado a entrar.

La televisión estatal de Siria ha confirmado la noticia. “Albu Kamal ha sido liberado”, ha informado el medio de comunicación oficial.

Sin embargo, el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos –con sede en Londres pero con una amplia red de informantes sobre el terreno– ha indicado que todavía hay combates en torno a la localidad.

Estado Islámico ya no controla grandes núcleos urbanos pero sí pequeñas localidades alrededor de Albu Kamal y en otros lugares de Siria e Irak.

El califato proclamado en 2014 por Abú Bakr al Baghdadi ha caído este año con la reconquista de sus capitales en Irak (Mosul) y Siria (Raqqa), entre otros importantes feudos.

A pesar de sus importantes pérdidas territoriales, los expertos no dan por derrotado a Estado Islámico. Los yihadistas siguen presentes en Irak y Siria y en otros países de la región, como Libia, Somalia o Afganistán. Además, aún es capaz de inspirar ataques en Occidente, han alertado.

 

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