Foto: Reuters

La Policía de Indonesia ha detectado graves indicios de negligencia y fallos de seguridad en la planta de fuegos artificiales cuyo incendio a finales del mes pasado costó la vida a 49 trabajadores e hirió a una treintena, comenzando por el hecho de que contenía tres veces más empleados que el aforo permitido en el momento del suceso.

El incendio del 26 de octubre fue los peores desastres laborales de la historia del país y puso de manifiesto las infames condiciones de trabajo en los barrios del extrarradio de la capital, Yakarta, como el de Tangerang, donde ocurrió la deflagración.

Según la investigación, la compañía no solo incumplía las normas de aforo, sino que solo tenía una salida y un extintor de pequeño tamaño cuando había declarado contar con cuatro. Allí estaban almacenados 4.000 kilos de combustible que arrasó con los 2.600 metros cuadrados de planta en cuestión de minutos.

Los supervivientes no tenían ningún tipo de entrenamiento para luchar contra las llamas ni se les enseñó procedimientos de evacuación. Absolutamente nadie, según el portavoz de la Policía, Argo Yuwono, intentó usar el extintor. “Fue simplemente un escenario de pánico total. Ningún empleado sabía cómo responder a la emergencia ni cómo manejar el matafuegos”, ha añadido.

El propietario de la planta — perteneciente a la compañía PT Panca Buana Cahaya Sukses, que se ha comprometido a pagar los gastos médicos de los supervivientes — ha sido detenido y se enfrenta a una pena de cinco años de cárcel si finalmente es declarado culpable.

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