El ‘espectacle del vuit’ volverá a la Catedral de Mallorca el próximo 11 de noviembre, un fenómeno lumínico que se produce dos veces al año: el día 2 del mes de febrero con la festividad de la Virgen de la Candelaria, y el día 11 de noviembre, coincidiendo con el día de San Martín.

Se trata de un espectáculo de luces único que cada vez atrae a un mayor número de visitantes que, curiosos, acuden para presenciar este singular juego de luces.

Así, la luz del sol atraviesa el rosetón mayor y se proyecta el reflejo de éste en la pared de delante, justo debajo del rosetón opuesto, de forma que durante un corto período de tiempo se refleja uno sobre el otro, formando un doble rosetón.

Durante una hora se produce esta explosión de color gracias a las 1.116 piezas de cristal que componen el vitral mayor de la Catedral.

Este fenómeno, según afirman los expertos, sería fruto del azar ya que cuando se construyó la Seu no se colocaron los rosetones expresamente para propiciar este fenómeno, lo que causa todavía más interés entre el público.

Además, el número ocho está cargado de simbolismo en la tradición cristiana. Los antiguos escritores cristianos, al añadir un día más a los siete días naturales de la semana, otorgaban al “octavo día” la categoría de un tiempo más allá de todo tiempo, el tiempo de la eternidad, el cielo.

Este fenómeno lumínico no es el único que ofrece la Catedral de Mallorca. Durante 20 días a lo largo del solsticio de invierno, puede contemplarse la salida del sol a través de los dos rosetones principales de la Catedral, creando una especie de calidoscopio.

Por último, este espectáculo podrá observarse desde Es Baluard, Museo de Arte Moderno y Contemporáneo de Palma, lugar donde se presenció por primera vez este efecto hace diez años.

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