El director del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), Félix Sanz Roldán, ha confirmado que España sufre ciberataques y ha pedido a Naciones Unidas que modifique su Carta para que los Estados puedan “responder” a los ciberataques, “defenderse” y “manifestar quién es el atacante”.

Preguntado por la presunta injerencia rusa en Cataluña tras su intervención en el evento ‘Global Alumni Reunion’, organizado por la Agrupación de Antiguos Alumnos del IESE, ha manifestado que el problema de los ciberataques “está aquí para quedarse” y ha aseverado que los miembros de los servicios de inteligencia deben ser “tan inteligentes como el atacante”.

De esta manera, el máximo responsable del CNI ha apostado por el empleo de “elementos proporcionales” en el caso de que un país sufra ataques en la red. En este sentido, ha recordado que él mismo pidió a la ONU una modificación de su Carta para reconocer la posibilidad de respuesta en el caso de recibir “una agresión en ciberseguridad”. “Yo mismo fui a Naciones Unidas para que la Carta se rectificara en el sentido de que una agresión en ciberseguridad se considerara como una agresión para responder”, ha afirmado.

Aunque en ningún momento ha hablado de Rusia explícitamente, ha señalado que ese tipo de actuaciones es algo que “ocurre en la mayor parte de Europa”: “Aquí nos está ocurriendo”, ha manifestado. “Otros quieren que no seamos estables y cada vez que aparece un elemento de inestabilidad ponen patas arribas todo el sistema”, ha dicho.

“Hay algunos Estados que han desarrollado capacidades para interferir en la vida de otros”, ha explicado Sanz Roldán, y ha acusado a algunos de ellos de no querer “gastarse un euro en I+D” a costa de “llevarse” el conocimiento de otros países.

Según ha afirmado el director del CNI, cuando el caso Snowden desveló que Estados Unidos había “entrado” en el teléfono móvil -entre otros- de la expresidenta Dilma Rousseff, “alguien trazó una suplantación de identidad del CNI” intentando aparentar que la inteligencia española también hacía accedido a su terminal para perjudicar las relaciones bilaterales entre España y el país carioca.

También como ejemplo, Sanz Roldán ha mencionado el caso de la niña ruso-alemana que denunció en enero de 2016 que la había violado un inmigrante en el distrito de Marzahn (Berlín), donde residía. Tras una campaña contra la política de acogida de refugiados impulsada por la canciller alemana, Angela Merkel, la propia niña reconoció que se había inventado la historia.

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