Fotos: Isabelle Sleijpen

Hace más de un mes que las 1300 entradas para ver a Vanesa Martín en el Auditorium se habían agotado. El espectáculo, que comenzaba a las nueve de la noche, vino precedido por largas colas de gente que tenía prisa por ocupar su lugar en la sala Magna para disfrutar del intimismo y la sinceridad de la cantante malagueña.

Vanesa recaló en Palma en la noche del sábado para traernos y compartir su exitosa gira fruto de su quinto trabajo discográfico “Munay” que según sus propias palabras, “es un vuelo incombustible de sueños, vida y experiencias”. El concierto dio comienzo con mucha emoción contenida y compartida por los asistentes; tras la segunda canción, Vanesa Martín aprovechó para saludar y agradecer a su público el hecho de estar presente en su nueva cita palmesana.

Munay es una palabra quechua que significa amar, respeto y tolerancia. Y es eso precisamente lo que ha querido transmitir la cantante en cada uno de los temas de su quinto trabajo discográfico grabado en Los Ángeles.

Afirma de sí misma que es un “animal compulsivo” que sueña con estar muchos años subiéndose a los escenarios y que “el día que no se ponga nerviosa antes de salir a cantar, me retiraré”. De pequeña soñaba con tener una granja llenísima de animales mientras hacía conciertos privados para sus peluches; de mayor, en cambio, ha conseguido conectar con las emociones de millones de personas y creo que gracias a ello, el mundo es un lugar mejor.

En Munay se desnuda más que nunca. Hay menos elementos y más voz, más ella sin maquillajes musicales.

Los años no pasan sin más, y en su caso, bien vividos nos devuelven a una Vanesa Martín cada vez más definida y auténtica.

Se considera una persona muy afortunada que va, de escenario en escenario derrochando canciones con un disco cargado de intenciones.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.