El directivo del Grupo Cursach Bartolomé Sbert utilizó “todos los contactos de los que disponía en el Govern” para legalizar las instalaciones de MegaPark y algunas instalaciones de la discoteca BCM, según el titular del Juzgado de Instrucción número 12 de Palma, MAnuel Penalva.

El sumario de la causa que investiga la presunta trama corrupta dentro de la Policía Local recoge llamadas telefónicas entre el directivo y la directora general de Turismo del Govern, Pilar Carbonell, así como con el Jefe del Servicio Técnico de la misma Dirección General de Turismo, Bernardino Seguí Coll.

En el auto completo de prisión del empresario Bartolomé Cursach, el juez Penalva menciona ésta y otras conversaciones para documentar los “contactos e influencias del Grupo Cursach y sus colaboradores con distintas personas que ocupan cargos de responsabilidad”.

Se trata de contactos que mantuvo Sbert antes de la aprobación del decreto urbanístico mediante el que se eliminaba la amnistía del urbanismo ilegal de la que se disfrutaba hasta el momento.

Según el auto, tanto Carbonell como Seguí llamaron “directamente” a Bartolomé Sbert para comunicarle que sus “peticiones de ayuda” estaban siendo “cumplimentadas con la mayor celeridad posible”.

Seguí se preocupó “personalmente” de reunir la documentación necesaria para legalizar las instalaciones de MegaPark y emitió un informe expresamente para “facilitar el trámite”. Para el juez resultó “extremadamente llamativo” la “preocupación para que la documentación llegara lo más rápidamente posible a la Dirección General de Turismo”.

Al instructor también le llama la atención “la extraordinaria celeridad con la que Bernardino Seguí realiza dicho informe” y con la que “Pilar Carbonell pretende firmar el visto bueno”.

Seguí llamó a Sbert para comunicarle que ya tenía la documentación y que se pondría a trabajar en el informe para que pudiera firmarlo Carbonell. Sbert le indicó en esa llamada que el informe firmado estuviera para dos días después, a lo que el Jefe del Servicio Técnico le contestó que creía que era posible.

Al día siguiente Seguí llamó de nuevo a Sbert para decirle que el informe ya estaba hecho. Horas más tarde, es Carbonell quien llama a Sbert para decirle que al día siguiente intentaría “rescatar” el informe para firmarlo.

En conversaciones posteriores que recoge el auto, Sbert reconocía que no tenía licencia para las obras de MegaPark pero que al haber sido incluidas en este informe de la Dirección General no tendrían “problemas para su legalización”.

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