Foto: Reuters

El viceembajador de Corea del Norte ante Naciones Unidas, Kim In Ryong, ha rechazado cualquier posibilidad de sentarse a negociar sobre sus bombas nucleares y misiles de largo alcance mientras exista una “política hostil” por parte de Estados Unidos.

“Corea del Norte apoya consecuentemente la aniquilación total de las armas nucleares y los esfuerzos encaminados a la desnuclearización de todo el mundo”, ha manifestado Kim, que ha destacado que “Corea del Norte no se sumará al acuerdo a menos que la política hostil y la amenaza nuclear de Estados Unidos sea minuciosamente erradicada”.

El discurso de Kim en cualquier caso ha sido mucho menos agresivo que una versión previa que se había filtrado a la prensa en la que amenazaba a quienes se unieran a Estados Unidos en una acción militar con represalias. En cambio, quienes no se sumaran a Washington, estarán a salvo.

Kim ha destacado, además, que el hecho de que Corea del Norte disponga de armas nucleares y misiles balísticos supone “una medida justificada de autodefensa”.

“Mientras (un país) no participe en las acciones militares de Estados Unidos contra la RDPC (República Democrática Popular de Corea, Corea del Norte), no tenemos intención de utilizar o amenazar con utilizar las armas nucleares contra ningún país”, ha aseverado.

“Todo el territorio continental de Estados Unidos está a nuestro alcance de tiro y si Estados Unidos se atreve a invadir nuestro sagrado territorio, aunque sea un centímetro, no escapará a nuestro duro castigo en ningún punto del planeta”, añadía.

Asimismo, ha subrayado que “ningún otro país del mundo se ha visto jamás tan amenazado directamente con armas nucleares por parte de Estados Unidos durante tanto tiempo”.

Corea del Norte ha llevado a cabo en los últimos años numerosas pruebas nucleares y balísticas –la última de ellas un ensayo nuclear el 3 de septiembre– que se han traducido en un endurecimiento del régimen de sanciones internacionales, lo que no ha servido para disuadir a Kim Jong Un.

Las autoridades norcoreanas justifican su escalada nuclear y militar por la necesidad de defenderse de las provocadoras maniobras militares de Corea del Sur y Estados Unidos, que incluso ha mandado bombarderos a sobrevolar las fronteras norcoreanas.

Las dos Coreas siguen técnicamente en guerra porque solamente firmaron un armisticio para cesar indefinidamente las hostilidades después de enfrentarse en la guerra de 1950-1953.

 

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