El Consorcio para la Recuperación de la Fauna de Baleares (Cofib) ha liberado en el Parque Natural de S’Albufera de Mallorca 25 ejemplares de cerceta pardilla (‘Marmaronetta angustirostris’), una pequeña anátida que nidifica en las Islas y que se encuentra en peligro de extinción.

La suelta de estas aves tuvo lugar la semana pasada, coincidiendo con una actividad de educación de un grupo de escolares de educación primaria.

Las aves procedían del Zoo Botánico de Jerez (Cádiz), que colabora en el proyecto de recuperación de esta especie. Los animales, que han sido criados en los zoos de Colonia y Leipzig y también por un criador alemán, han llegado al Cofib, donde han sido revisados y anillados para identificarlos individualmente.

Esta especie se encuentra incluida dentro del Catálogo Español de Especies Amenazadas y catalogada como en peligro de extinción. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) la ha catalogada como en peligro crítico.

Para cumplir la normativa nacional y autonómica respecto de las especies amenazadas, se aplica un Plan de Recuperación para ésta y otras especies acuáticas también amenazadas.

Los ejemplares se han liberado porque entre las acciones de este Plan están los refuerzos poblacionales.

La cerceta pardilla (conocida como ‘rosseta’ en Mallorca) es una anátida nadadora de tamaño medio, de unos 40 cm de largo y unos quinientos gramos de peso. Le gustan las lagunas y las bases poco profundas, dulces o salobres, con mucha vegetación, y se alimenta de insectos, moluscos y plantas acuáticas.

Hay menos de nueve mil parejas de rosetas en el mundo, menos de mil en Europa y alrededor de doscientas en España. En Baleares, la población mayor está en Mallorca, donde hay unas diez parejas –En 2007 sólo criaban en Mallorca tres parejas–.

Las principales amenazas para la especie son la contaminación, la desaparición de zonas húmedas, la colisión con líneas eléctricas o el atropello en carreteras. Potencialmente pueden ser un problema la intoxicación por plomo o la caza.

Las cercetas pardillas son una especie migrante, y se han observado tanto en primavera (migración prenupcial) como en otoño (migración postnupcial) en las diferentes zonas húmedas de Baleares.

Desde el año 2009 se han liberado unos setenta ejemplares de cerceta pardilla para reforzar las poblaciones naturales. En la isla de Ibiza una pareja comenzó a criar en 2015 en el Parque Natural de las Salinas de Ibiza y Formentera.

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