Foto: Reuters

Las organizaciones humanitarias han expresado su preocupación por los datos e imágenes que han llegado en los últimos días desde la localidad de Ghuta Oriental, situada a las afueras de Damasco, donde se han registrado casos extremos de hambre y malnutrición que evidencian las graves consecuencias del conflicto sobre la población civil.

El Programa Mundial de Alimentos (PMA) ha pedido en un comunicado acceso “incondicional” y “seguro” a la zona, donde decenas de miles de personas carecen de asistencia. La última vez que esta agencia logró entrar en Ghuta Oriental fue en septiembre, pero sólo pudo repartir ayuda entre 70.000 de los 400.000 habitantes.

Algunas de las imágenes que más impacto han provocado corresponden a niños claramente por debajo de su peso. La Fundación Sociedad Médica Sirio-Americana ha puesto como ejemplo el caso de Hala al Nufi, que con dos años y medio apenas supera los 4 kilos y parece incapaz de superar los problemas médicos que sufrió a los siete meses.

Entonces, su madre, Um Sayyah, logró escapar junto a la pequeña a través de túneles para llegar a Damasco, que está a solo 10 kilómetros de distancia pero es “un mundo muy diferente”, según un comunicado de la fundación. Hala pasó cinco meses en el hospital y su situación mejoró y llegó a pesar 6,8 kilos, pero ahora “sufre malnutrición aguda debido a la falta de nutrientes y suministros de comida”, ha explicado la madre.

Según el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), al menos 1.200 niños de la zona sufren malnutrición, mientras que otros 1.500 están en riesgo. Un trabajador médico citado por Reuters, Mahmud al Sheij, ha advertido de que la población está al borde de “una catástrofe médica” y ha apuntado que al hambre se sumará en pocas semanas el frío.

El doctor Amani Balour, un pediatra de la zona, ha advertido de que un niño “sano” en Ghuta Oriental ya está muy por debajo de su peso, lo que demuestra que la situación de asedio ha dejado a los menores como principales “víctimas”. “Están pagando un alto precio por un conflicto con el que no tienen nada que ver”, ha lamentado en declaraciones a la Fundación Sociedad Médica Sirio-Americana.

Um Said, madre de seis hijos, ha explicado a la agencia Reuters que el hambre que ella misma pasa le impide mantener la lactancia a sus gemelos de seis meses. “Pongo a los niños al pecho, pero no hay leche. No como. Anoche me dormí sin comer”, ha relatado esta mujer.

“Por Dios, que abran la carretera. En nombre del profeta, beso vuestras manos y pies, abrid la carretera para nosotros, porque vamos a morir de hambre. Nos estamos comiendo cosas de cubos de la basura”, ha afirmado esta mujer, en un llamamiento para que se rompa el asedio que mantiene el régimen de Bashar al Assad.

Sin apenas suministros, los precios se han disparado. Un kilo de azúcar cuesta en Ghuta Oriental más de 5.000 libras (unos 8.300 euros), casi 14 veces más de lo que establecen los precios estatales en la cercana Damasco. Las familias dependen de las cosechas del verano y de las exiguas raciones que aún son capaces de distribuir los grupos opositores y que están a punto de tocar a su fin.

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