La Fiscalía y la acusación particular han asegurado este jueves que el presunto autor del crimen de Porto Cristo de 2014, A.M., “planificó” el asesinato del dueño del bar Gorli, en la calle Bordils de la citada localidad, al menos desde un año antes de que se produjeran los hechos.

Las dos acusaciones consideran ampliamente acreditado que el acusado estuvo en el lugar de los hechos y que fue quien disparó contra la víctima, que mantenía una relación sentimental con su esposa.

Tanto el Ministerio Fiscal como la acusación particular –que representa a los familiares del fallecido– han repasado en su alegato final los indicios que apuntan hacia el acusado, como las búsquedas sobre armas en su ordenador, su huella dactilar en una taza de café en el bar, el hallazgo del arma del crimen en su taller o diversos testimonios contra él. También consideran acreditado que el acusado conocía la relación sentimental entre la víctima y su mujer.

Con todas las pruebas, las acusaciones sostienen que el presunto autor “planificó” el asesinato con “frialdad” desde al menos un año antes y descartan que alguien haya podido tenderle una trampa, como alegó él el primer día del juicio.

La fiscal y el abogado de la familia de la víctima han recordado que el arma en el taller fue encontrada con la participación de un equipo especial desplazado desde Madrid por lo que han sugerido que es poco probable que si alguien quería incriminarle hubiera escondido tan minuciosamente la prueba. Además, han recordado que cuando se produjo el hallazgo el acusado ya había sido detenido y ya se había encontrado su huella dactilar en el momento de los hechos.

Por su parte, el abogado de la defensa ha mostrado su “total disconformidad” con las alegaciones de las acusaciones y ha asegurado que están “intentando justificar suposiciones y conjeturas intentando decir que son pruebas”.

El letrado ha mantenido que hay “lagunas insalvables” en el relato de las acusaciones y si bien ha reconocido que se puede precisar que el asesinato fue a la hora determinada (sobre las 7.30 horas), ha sostenido que no se puede probar que su representado estuviera allí en el momento de los hechos. Según la defensa, el acusado estaba “trabajando en su taller”.

EL ASESINATO DE PORTO CRISTO

Los hechos tuvieron lugar el 24 de junio de 2014 en un bar de la localidad mallorquina de Porto Cristo, en el municipio de Manacor. El presunto asesino acudió al bar con un arma de fuego entre las 07.00 y las 07.40 horas, antes de que abriera al público el establecimiento, ya que la víctima estaba limpiando el local.

Según el escrito del fiscal, tras mantener una breve conversación, el hombre habría disparado contra el propietario del bar.

Se hallaron dos proyectiles en el cuerpo de la víctima, que murió por destrucción de centros vitales a causa de un shock hemorrágico.

La Fiscalía pide 22 años de cárcel por asesinato y tenencia ilícita de armas y la acusación particular se adhiere a esta petición. Además, la familia de la víctima pide una orden de alejamiento.

Por su parte, el abogado de la defensa pide la libre absolución de su representado si bien solicita que, si resulta declarado culpable, se aplique una eximente incompleta por alteración psíquica, provocada por una depresión profunda y consumo de antidepresivos.

También pide que si no es atendida esta eximente se consideren los atenuantes de anomalía o alteración psíquica y de reparación del daño.

El juicio se ha celebrado desde este lunes con un Tribunal del Jurado en la Audiencia Provincial de Baleares.

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