La temporada de incendios de 2017 en Baleares se ha cerrado con 84 siniestros que han afectado a 88 hectáreas, según los datos de la Conselleria de Medio Ambiente, Agricultura y Pesca.

El número de siniestros es inferior a la media del período 2008-2016 (94,2 incendios por año), mientras que la cifra de superficie afectada también se encuentra muy por debajo de la media en los últimos diez años (654,7 hectáreas por año).

Asimismo, la media de terreno forestal recorrido por el fuego es inferior a la media de los años en los que no se han producido grandes incendios forestales, de 179,8 hectáreas por año si no se tienen en cuenta los años 2011 y 2013, en que tuvieron lugar los incendios de Morna y Andratx.

Así lo ha explicado el conseller de Medio Ambiente, Agricultura y Pesca, Vicenç Vidal, quien ha asegurado que, en parte, el balance positivo es gracias “a la colaboración de los ciudadanos, que han mantenido una actitud que ha hecho que los incendios no hayan sido tan graves”.

Aunque haya terminado la temporada de alto riesgo de incendios –finaliza el 15 de octubre–, la campaña contra el fuego “dura todo el año”, según el conseller, que ha explicado que de la extinción se pasa a la prevención, a la educación ambiental, la incorporación de medios y la limpieza de bosques.

Paralelamente, Vidal ha manifestado su apoyo a las personas afectadas por incendios forestales en Galicia y ha lamentado los hechos.

De las 88 hectáreas de terreno forestal afectado por el fuego, la mayoría (49,2 ha, un 56 por ciento) han sido masas arboladas, seguidas de matorrales (7,7 ha, un 9 por ciento) y finalmente de pastos y carrizo (31,1 ha, un 35 por ciento). De los 84 siniestros, 13 (un 15 por ciento) se consideran incendios, (es decir, han afectado más de una ha), y el resto, conatos.

Por gravedad, durante el año, hasta la finalización de la época de peligro, se han declarado dos incendios de nivel 2 (el de Prat de Vila, en Ibiza, del 6 de marzo, con 8 ha afectadas, y el de Portopetro, en Santanyí, que finalmente quemó 1,32 ha y no afectó ningún edificio) y ocho incendios de nivel 1, de los cuales tres en Formentera, tres en Ibiza y dos en Mallorca. El resto fueron de nivel 0.

Entre los incendios registrados este año, destacan los fuegos intencionados en verano en la zona de cala de Bou, en Sant Josep (Ibiza), en los que el presunto responsable fue detenido; también cabe destacar, no por la superficie afectada sino por la singularidad, el incendio en Cabrera (0,015 ha), el 27 de septiembre.

Además, este año destaca también la superficie quemada en los tres incendios en Formentera. Los últimos cuatro años (2013-2016) se han producido anualmente más siniestros que este año pero siempre habían afectado menos de una hectárea. Este año estos tres incendios han quemado 29,36 ha, es decir, un 33,36 por ciento de la superficie total afectada en Baleares.

Por causas, las negligencias y las causas accidentales han provocado el 55 por ciento de los siniestros; los fuegos probablemente intencionados han sido alrededor del 23 por ciento, y los siniestros por causas naturales (rayos) han representado el 5 por ciento. Todavía quedan un 15 por ciento de los siniestros pendientes de investigación.

NUEVA UNIDAD MÓVIL DE GESTIÓN DE EMERGENCIAS

Asimismo, el Instituto Balear de la Naturaleza (Ibanat) ha incorporado una nueva unidad móvil de gestión de emergencias que, según el gerente de l a entidad, permitirá gestionar la emergencia desde junto al incendio mismo, ya que dispone de una oficina portátil con todo el equipamiento de ordenadores, emisoras, televisiones y conexión a Internet.

La nueva unidad sustituye a otra que ya contaba con 20 años y había quedado “obsoleta”.

En cuanto a los medios del operativo de incendios forestales, ésta época de peligro de 2017 ha sido la segunda en la que se ha dispuesto de un avión anfibio (AT-802F) con base en Ibiza pero con capacidad de actuar en todas las Baleares.

En cuanto a la vigilancia móvil, el operativo ha dispuesto de los vuelos diarios programados del avión de coordinación y vigilancia (ACO-Gavina), con una salida diaria al alcance en todas las islas, complementada por rutas de disuasión y control de los aviones de carga en tierra y anfibio. Este avión también puede emitir imágenes de infrarrojos para ver si hay puntos calientes en la zona.Ta mbién se ha dispuesto de la vigilancia móvil de medios terrestres que hacen rutas diarias.

Este año ha habido siete cámaras de vigilancia –y se prevé añadir una más en Menorca– que han completado la red de vigilancia fija formada por cuatro torres en Ibiza, dos en Menorca y once en Mallorca. Las imágenes de estas cámaras se reciben en directo.

Unas 350 personas han participado en el equipo humano del operativo. Asimismo, este año el personal de extinción del Ibanat ha comenzado a utilizar un nuevo equipo de protección individual (EPI) y mochilas específicas para la extinción de incendios forestales.

Además, se ha contado con la intervención de los bomberos (Mallorca, Palma, Ibiza, Menorca y Formentera), Protección Civil, personal del SEIB-112, policías locales, Seprona y unidad operativa de la Dirección General de Emergencias e Interior.

Asimismo la Unidad Militar de Emergencias (UME) Tercer Batallón de Intervención en Emergencias (BIEM III), ubicado en la Base Militar Jaime I, en el municipio de Bétera (Valencia), se ha mantenido preparada para intervenir en Baleares.

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