El jefe del Grupo de Homicidios de la Policía Nacional, que dirigió la investigación del crimen de Porto Cristo (Mallorca) en 2014, ha descartado que se tendiera una trampa al acusado y ha concluido que en base a los indicios encontrados, el revólver, las balas y el móvil el autor sería A.M.N.

Según ha explicado en la segunda sesión de este juicio con jurado, que ha tenido lugar este martes en el Tribunal Superior de Justicia de Baleares (TSJIB), la víctima, A.A., tenía una vida secreta relacionada con ser “el amante de la mujer del señor A.M.N. pero no tenía ningún tipo de problemas” relacionados con “drogas” o “deudas” por lo que no se inició “otro tipo de investigación”.

Así, ha señalado que debido a la serie de pruebas -el revólver, las balas de punta de plomo y una serie de grabaciones en las que se ve al acusado deshaciéndose de la ropa que habría utilizado al disparar, entre otras- no barajaron otro tipo de alternativa. Preguntado por si el acusado es el autor de los hechos, ha dicho: “No tengo ninguna duda”.

En relación a esto, el policía ha explicado que las ventanas que dan al taller donde el acusado se habría intentado deshacer de las pruebas están “a una altura” a la que “no es fácil” acceder y que fuera del mismo no se detectaron “pisadas ni ningún elemento” que les hiciera sospechar.

Además, ha señalado que en la localidad los “rumores” sobre “la relación extramatrimonial” con la mujer de A.M.N. eran “vox populi” y que el acusado también la conocía, tal como parecen demostrar el historial de búsquedas en Internet hallado en su ordenador.

Respecto a los indicios, destacan las balas ya que se encontraron las mismas en el cadáver y en el revólver. “Eran balas de punta de plomo, poco comunes y muy agresivas”, ha detallado. “Las balas que se encuentran en el cuerpo del fallecido han sido disparadas por ese revólver y las balas son únicas, como las huellas dactilares”, explica.

Además, también se encontró una huella dactilar en una taza de café en el bar donde sucedió el tiroteo; así como una secuencia de imágenes de cámaras de seguridad en las que se puede deducir que el acusado se estaba deshaciendo de la ropa utilizada en el momento de los hechos, un mono de trabajo.

Sobre el escondite de la pistola, el policía que la encontró ha explicado estaba bien escondida y que “si no llega a ser por el video-endoscopio” que se utilizó para hallarla y “sin la pericia profesional no se hubiera encontrado”. “Sin esos medios hubiera sido imposible haberla localizado”, ha dicho.

Por otro lado, una terapeuta de pareja que les atendió en distintas sesiones ha explicado que había “un conflicto en la pareja por deudas” y que “había falta de comunicación”.

“UNA TRAMPA”

En la primera sesión del juicio, el acusado dijo que alguien le tendió “una trampa” y rechazó el móvil pasional del crimen ya qu asegura que no conocía la relación de su ex mujer con la víctima. También indicó que en el momento de los hechos él y su ex pareja ya mantenían una vida separada.

En cuanto a las búsquedas en Internet que fueron halladas en su ordenador -sobre armas o contratación de sicarios-, defendió que el equipo también era utilizado por otras personas, entre ellas su ex mujer, y que él no realizó tales búsquedas.

En lo que respecta al arma del crimen, un revólver de calibre 38 que fue encontrado en su taller mecánico, sostuvo que no era suya. El acusado tenía una licencia de armas pero no amparaba este tipo de revólver.

LA DEFENSA PIDE LA LIBRE ABSOLUCIÓN

La defensa del acusado pide la libre absolución de su cliente, mientras que el Ministerio Fiscal solicita una pena de 22 años de cárcel por asesinato y tenencia ilícita de armas. Asimismo, la Fiscalía solicita también que indemnice a la mujer e hija del fallecido con 250.000 euros por el perjuicio causado.

Los hechos tuvieron lugar el 24 de junio de 2014 en un bar de la localidad mallorquina de Porto Cristo, en el municipio de Manacor. El presunto asesino acudió al bar con un arma de fuego entre las 07.00 y las 07.40 horas, antes de que abriera al público el establecimiento, ya que la víctima estaba limpiando el local.

Según el escrito del fiscal, tras mantener una breve conversación, el hombre habría disparado contra el propietario del bar, que mantenía una relación sentimental con la esposa del acusado.

Se hallaron dos proyectiles en el cuerpo de la víctima, que murió por destrucción de centros vitales a causa de un shock hemorrágico.

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