Foto: Reuters

El Gobierno sirio ha rechazado este viernes el informe de Naciones Unidas y la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) que responsabiliza al régimen de Bashar al Assad del ataque químico perpetrado el pasado 4 de abril en Jan Sheijún y ha denunciado que es un instrumento político de Occidente.

“Es (resultado) de la implementación de las instrucciones de la Administración estadounidenses y de los países occidentales para ejercer mayor presión política y amenazar la soberanía de Siria”, reza una breve nota publicada en la agencia de noticias oficial, SANA.

El Mecanismo de Investigación Conjunta (JIM, por sus siglas en inglés) de la ONU y la OPAQ presentó el jueves su informe definitivo sobre el ataque con armas químicas en Jan Sheijún, en el que afirma estar “seguro” de que el régimen sirio fue el responsable del uso de gas sarín, conforme a “suficientes pruebas creíbles y destacables”.

Los investigadores de la ONU y la OPAQ ya habían determinado de forma “incontrovertible” en informes anteriores que en el ataque de Jan Sheijún, que dejó cien muertos, se usó gas sarín, si bien hasta este último informe habían rehusado señalar a los responsables del mismo.

Los países occidentales, liderados por Estados Unidos, no han dudado en responsabilizar a las autoridades sirias de este ataque químico, ya que Jan Sheijún estaba en manos opositoras. En respuesta, el Gobierno de Donald Trump lanzó un ataque aéreo contra una base militar del régimen de Al Assad en Homs.

Al Assad ha negado reiteradamente el uso de armas químicas y ha recordado que, en virtud del acuerdo alcanzado en 2013 –tras otro gran ataque atribuido a Damasco– con Rusia y Estados Unidos, entregó todos sus arsenales tóxicos a la comunidad internacional para que fueran destruidos.

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