Fotos: Isabelle Sleijpen

David Otero, antiguo guitarrista y compositor de El Canto del Loco y anteriormente conocido con el alias de El Pescao, ofreció en la noche del sábado un concierto en el Trui Teatre de Palma con un público mayoritariamente joven que pudo disfrutar del nuevo disco del artista, más íntimo y maduro de lo que nos tenía acostumbrados y que muestra de forma exquisita su evolución musical.

Sin duda este nuevo trabajo tiene mucho que decir. Para empezar, sepulta para siempre a El Pescao para reinventarse sin máscaras titulando su nuevo disco como se titula su DNI: David Otero.

Le precedió en el escenario Jalo, el telonero que comenzó a caldear el ambiente y que estuvo acompañado por el guitarrista “Job Plaza Riera”, otro conocido de los escenarios mallorquines al que hemos podido ver en otras ocasiones acompañando a diferentes artistas.

No solo se mostró feliz de pisar de nuevo los escenarios mallorquines sino que previamente al concierto, ofreció en el Trui Teatre un pequeño concierto para un grupo de afortunados fans que además, tuvieron la oportunidad de charlar con él.

Comienzos

David Otero, que a punto de cumplir los cuarenta y padre de dos hijos continúa pareciéndose bastante al jovencito que aterrizó en la música profesional antes de cumplir los veinte, reconoce de prefería la guitarra a los libros y agradece el cariño que ha recibido siempre de la industria y del público, gracias a lo cual lleva 18 años sobre los escenarios.

Le costó comenzar a cantar

David afirma que su verdadera escuela fueron los diez años de intenso trabajo con El Canto del Loco. Eran casi unos críos, aprendieron deprisa y vivieron deprisa intentando siempre que el éxito y la fama no les hiciera perder el norte. Tras ese tiempo, sus integrantes comprendieron que el proyecto se estaba agotando y decidieron explorar caminos diferentes. Así que fue entonces cuando David Otero decidió empezar a cantar sus propios temas y supo que debía trabajar su voz, que hasta el momento solo había utilizado para hacer coros, por lo que se puso manos a la obra y con tanto temor como humildad, comenzó desde cero para hacer de su voz su segundo instrumento.

Nunca le han dejado de causar nervios y respeto el hecho de salir a un escenario, pero ha conseguido encontrar su propia voz para seguir transmitiéndonos las cosas que le mueven en la vida.

Ciao Pescao

Cuando comenzó a cantar en solitario adoptó el nombre artístico de El Pescao pero en su último trabajo, más personal y reflexivo, ha decidido despojarse de miedos e inseguridades para aparecer más auténtico que nunca como David Otero, como un trapecista seguro que salta sin red. Él mismo reconoció que el sobrenombre de El Pescao es “como un jersey que llevas durante un tiempo pero que un día decides que ya no te queda bien, que no te gusta, y prescindes de él”.

De modo que tras casi dos décadas de trabajo, de aprendizaje constante y de humildad podemos comprobar cómo no todos los que tocan la fama son capaces de construir un camino, pero cómo cuando se da la fórmula mágica de pasión, perseverancia y talento, es posible conseguir un espacio con nombre propio.

Gracias, David, por enterrar al Pescao.

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