Foto: Reuters

Víctimas de ataques con ácido en Reino Unido han pedido al Gobierno que se endurezcan las consecuencias legales de este tipo de agresiones, como condenas de prisión más largas y controles más exhaustivos en la venta de estas sustancias corrosivas, tras un fuerte aumento del número de casos registrados entre 2016 y 2017.

El Ministerio del Interior británico ha planeado presentar una hoja de ruta para que la Fiscalía identifique las sustancias corrosivas como armas peligrosas y revise las directrices para las sentencias derivadas de estos casos.

“Otras medidas importantes serán revisar la Ley de Sustancias Venenosas para evaluar si debería incluir más productos que contengan ácidos y sustancias dañinas, y trabajar para divulgar medidas que restrinjan las ventas de ácidos y otras sustancias corrosivas”, ha explicado Sarah Newton, secretaria de Estado de Seguridad.

Para las víctimas, como Andreas Christopheros de 32 años, que fue asaltado en su casa en 2014, las palabras de la secretaria de Estado son un alivio. Pero se une a la petición del resto de víctimas de ataques con ácido para que estas declaraciones se hagan realidad.

“Pienso que Reino Unido tiene una estrategia errónea para solucionar esto”, ha afirmado Christopheros a Reuters en su casa de Truro, una localidad situada en el suroeste de Inglaterra. “Creo que la sentencia atribuida a cualquier persona que realice un ataque con ácido en cualquiera de sus formas, tenga la víctima consecuencias graves o no, debería ser de por vida, con una duración mínima de 20 años o más”, ha manifestado.

Jaf Shah, director ejecutivo de la organización no gubernamental Acid Survivors Trust International, con sede en Londres, ha indicado que existe un vacío legal que no permite que las personas que llevan ácido sean condenadas, a diferencia de aquellas que portan una pistola o un cuchillo.

“No hay niveles apropiados de control”, ha añadido Shah. “Si te pillan con ácido la Policía tiene que contrastar tus intenciones, lo que es difícil”, ha concluido el director.

AUMENTO DE LOS ATAQUES

El asunto ha cobrado actualidad por el reciente aluvión de ataques, este junio dos primos fueron rociados con ácido desde la ventana de un coche mientras estaban celebrando un cumpleaños, lo que motivó la ministra del Interior, Amber Rudd, a revisar la legislación.

En Londres se han dado varios de estos ataques, atendiendo a causas diferentes, desde robos a enfrentamientos entre pandillas. Los ataques con sustancias corrosivas han aumentado en la capital británica de 261 casos en 2015 a 431 en el año 2016, según los datos de la Policía Metropolitana. Hasta el mes de agosto de 2017 se han registrado 282 incidentes de este tipo.

Las causas del aumento de ataques con ácido no son claras, pero coincide con la promulgación de restricciones al uso y compra de armas, incluyendo la norma de los “dos tiempos” que establece una pena mínima obligatoria de seis meses para las personas condenadas, por segunda vez, por portar un cuchillo.

LUCHANDO POR DORMIR

La dura experiencia de Cristopheros comenzó en diciembre de 2014, cuando llamaron a la puerta de su casa y la abrió pensando que era el cartero que venía a traer regalos por Navidad. En vez de eso, un hombre que no había visto antes le derramó un contenedor con ácido sulfúrico en la cara, mientras decía: “Esto es para ti, colega”.

“Mi camiseta se desintegró de arriba a abajo, desapareció. El dolor era inexplicable”, ha expresado desde la misma casa en que sucedieron los hechos, donde todavía vive con su esposa y su hijo de cuatro años.

Rápidamente fue llevado al hospital donde los médicos le dijeron a su esposa y a su madre que probablemente no sobreviviría a aquella noche. Cristopheros se sintió “bajo la mirada de la muerte” durante semanas por el riesgo derivado de la infección de la herida.

Un 90 por ciento del rostro de Cristopheros ha sido reconstruido utilizando piel de otras partes de su cuerpo, recurriendo a su cuero cabelludo o a su cuello. Se ha sometido a más de diez intervenciones quirúrgicas y necesitará más.

Ha perdido los párpados tres veces por la contracción de las cicatrices de la cara, lo que provoca una lucha diaria contra las consecuencias del ataque. “No tener párpados ha sido la mayor tortura que he vivido”, ha señalado. “No puedes esconderte de la luz. No puedes cerrar los ojos”, ha añadido.

Cristopheros ha explicado que el ataque sucedió por un error de identidad, dado que el asaltante pensaba que él había agredido sexualmente a un miembro de su familia, pero no era así, se equivocó de casa.

Tras declararse culpable, en un principio el agresor fue condenado a cadena perpetua con una duración mínima de ocho años. Christopheros supo más tarde que el asaltante ganó una apelación que retiraba la cadena perpetua y cambiaba su sentencia a 16 años de cárcel con la posibilidad de ser puesto en libertad condicional a los ocho años de prisión.

“Tres jueces terminaron concluyendo que la cadena perpetua debía eliminarse de la sentencia porque el acusado no se considera un peligro para la sociedad. Es probablemente la parte más desconcertante de toda la historia”, ha indicado Cristopheros. “Fue un ataque planeado”, ha afirmado.

PRODUCTOS DOMÉSTICOS

Normalmente se pueden encontrar sustancias corrosivas entre los productos domésticos como limpiadores de desagüe o para el baño, que pueden ser adquiridos con facilidad en tiendas utilizando dinero en efectivo.

En Internet pueden encontrarse muchas páginas web que venden productos con un 96 por ciento de ácido sulfúrico, la misma sustancia corrosiva que utilizó el agresor de Christopher. Un litro de este producto puede encontrarse por menos de 15 libras (unos 17 euros).

“Un litro de este líquido podría ser suficiente para destrozar la vida de una docena de personas, quizás de más. Cualquiera puede comprarlo”, ha declarado Christopheros.

Las heridas que sufre una víctima de estos ataques usando sustancias corrosivas pueden requerir cientos de intervenciones quirúrgicas y años de recuperación, según han indicado varios cirujanos plásticos que han trabajado con supervivientes de ataques de ácido en Reino Unido.

Incluso después de haber recibido amplios tratamientos, las víctimas suelen mostrar cicatrices para el resto de sus vidas. “En ocasiones los afectados nunca se recuperan, si se enfrentan a una desfiguración y deformación de por vida”, ha explicado el profesor Peter Dziewulski, portavoz de la Asociación Británica de Cirugía Estética, Reconstructiva y Plástica. Ha tratado 20 pacientes en 2017.

Cristopheros tuvo que abandonar su empleo como emprendedor local a causa de las consecuencias del ataque. “Las repercusiones de un ataque con ácido son para toda la vida”, ha concluido el afectado.

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