Álvaro Gijón,

Una mujer que ejerció la prostitución en el piso de Lluís Martí ha declarado ante el juez que al prostíbulo acudía un cliente al que llamaban ‘El principito’, el mismo apodo con el que otra testigo protegida se refería al diputado y regidor Álvaro Gijón en la agenda del local.

Se trata de uno de los testimonios sobre los que el juez ha levantado el secreto de sumario esta semana. En su declaración, esta mujer indicó al juez que la casa tenía “clientes importantes y famosos” y que entre ellos recuerda a uno al que llamaban ‘El principito’, el apodo con el que la otra testigo, que dice haber regentado el prostíbulo, se refería a Gijón en un cuaderno en el que anotaba los clientes y las cuentas de la casa de citas.

De hecho, la testigo también apuntó que otra de las responsables del local llevaba una agenda en el que se anotaba cada día el nombre de la chica, los servicios que hacían y lo que consumían los clientes.

No obstante, la mujer cuyo testimonio ahora se ha hecho público explicó que no llegó a ver al ‘principito’ porque ella no consumía drogas y por tanto “no le daban la oportunidad de ocuparse con él”.

Asimismo, también ha confirmado que a veces se hacían fiestas en el salón en las que había drogas y chicos y relata una ocasión en la que hubo “una auténtica orgía”, si bien no ha podido recordar la cara de ninguno de los participantes. Contó que cuando se preparaban estas fiestas únicamente se consentía “que entraran las chicas que consumían sustancias”.

Por otro lado, la testigo también ha corroborado que las chicas hacían salidas a hoteles, fincas y discotecas, entre ellas Tito’s. De la discoteca del Grupo Cursach relató que había una sala a la que acudía “gente selecta”, como “Cristiano Ronaldo” y “gente famosa”. Dijo que no vio que “de forma descarada” se consumiera cocaína pero sí que los clientes iban con cierta frecuencia a los reservados y al baño de la zona vip.

“NINGÚN EMPLEADO DE TITO’S DIRÁ NADA”

Finalmente, la testigo quiso aportar a la investigación una conversación que tuvo con un trabajador de Tito’s que le manifestó que ningún empleado de la discoteca diría nada porque “han sido advertidos de que no han de hacerlo”.

Según le dijo el empleado, la causa sería “una trampa por haberse metido Cursach en el sector hotelero” y que si el empresario Bartolomé Cursach permanece en la cárcel “todos se quedarán sin trabajo”.

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