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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha dado a conocer este martes la estrategia de su Gobierno para Afganistán, que pasa por un nuevo despliegue tropas y por aumentar la presión sobre otros actores importantes –Pakistán, India o la OTAN– para que sigan sus pasos, lo que supone dar marcha atrás en los planes que anunció durante la campaña electoral, que auguraban una retirada definitiva del país.

Trump ha dado un discurso dirigido a la nación desde la base militar de Fotr Myer, en Virginia, para señalar las líneas generales de una ‘hoja de ruta’ ampliamente anticipada por la prensa estadounidense, sin aportar detalles sobre lo que supondrá este cambio de rumbo en la Casa Blanca.

El magnate neoyorquino ha confirmado que Estados Unidos aumentará el número de efectivos desplegados en la nación centroasiática, tal y como habían avanzado los medios norteamericanos –apuntando incluso la cifra de 4.000–, pero Trump se ha negado a especificar cuántos militares se sumarán a la misión afgana.

“No vamos a hablar sobre número de tropas ni sobre nuestros planes militares”, ha dicho el jefe de Estado, explicando que “unos de los principales pilares de la nueva estrategia” es mantener esta información en secreto para no “dar pistas” al enemigo. “Es muy contraproducente”, ha esgrimido.

Al margen de esta medida inmediata, ha aclarado que a partir de ahora la intervención estadounidense partirá de un “principio realista”. Así, se centrará en “matar terroristas” y no en “construir democracias en tierras lejanas a imagen y semejanza de Estados Unidos”.

“Esos tiempos pasaron (…) Comparto la frustración de los estadounidenses por una política exterior que ha gastado demasiado dinero y energía y –lo más importante– demasiadas vidas en intentar construir países, en lugar de poner nuestros intereses de seguridad por encima de toda consideración”, ha criticado.

Trump ha exigido además al Gobierno afgano que asuma su parte de responsabilidad tanto en el terreno militar como en los asuntos políticos y económicos que conciernen al desarrollo de Afganistán. “Nuestro compromiso y nuestra paciencia no son ilimitados. Nuestro apoyo no es un cheque en blanco”, ha espetado.

ULTIMÁTUM A PAKISTÁN

También ha dirigido una advertencia a Pakistán, tradicional aliado de Estados Unidos al que ha acusado de “albergar refugios para las organizaciones terroristas –los talibán y otros– que suponen una amenaza para toda la región y más allá”. “Ya no podemos guardar silencio”, ha dicho.

Trump ha reclamado a Pakistán que “demuestre su compromiso con la civilización, el orden y la paz” combatiendo realmente a los terroristas asentados en su territorio. De lo contrario, ha sugerido con retirar el apoyo de Washington a Islamabad.

El secretario de Defensa de Estados Unidos, James Mattis, ya anunció en los últimos meses que recortaría la ayuda destinada a Pakistán por lo que el Pentágono describió como una acción insuficiente contra la Red Haqqani, los talibán paquistaníes.

MARCHA ATRÁS

El jefe de Estado ha reconocido que este plan supone recular, no solo en las promesas que hizo durante la campaña electoral de 2016, sino en la posición que ha mantenido siempre sobre la guerra en Afganistán, un “desastre” que abogaba por terminar.

“Mi primer instinto fue retirarnos y, aunque históricamente he seguido mis primeros instintos, también he escuchado durante toda mi vida que las decisiones son muy distintas cuando te sientas a la mesa del Despacho Oval”, ha justificado.

Trump ha argumentado que “una retirada apresurada crearía un vacío de poder que los terroristas –incluidos Estado Islámico y Al Qaeda– llenarían inmediatamente”. En este sentido, ha recordado la experiencia en Irak, donde una “errónea retirada de Estados Unidos” permitió el surgimiento de Estado Islámico.

El líder republicano ha afirmado que este cambio de opinión es fruto de la herencia recibida de anteriores gobiernos. “Nadie puede negar que recibimos una situación problemática en Afganistán, pero no podemos dar marcha atrás en el tiempo”, ha recalcado.

Trump ha asegurado a los estadounidenses que la nueva estrategia revertirá la actual tendencia. “El pueblo estadounidense está cansado de una guerra sin victorias. Comparto esta frustración (…) pero al final lucharemos y ganaremos”, ha sentenciado.

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