Bartolomé Cursach

Un testigo protegido de la causa que investiga la presunta trama de corrupción en la Policía Local ha declarado ante el juez que el Grupo Cursach “tenía una manera de funcionar” en la que primero “hacía obras sin permisos, licencias o proyectos” y después el Ayuntamiento de Calvià “tenía la obligación de legalizar lo ya hecho a todo pasado”.

El testigo es un antiguo empleado que ha trabajado durante aproximadamente 20 años en el Grupo. Según ha explicado, la empresa de ocio “contaba con el apoyo del Ayuntamiento”, que “sólo actuaba después de que Cursach hubiera hecho las obras” y posteriormente “de manera sistemática las legalizaba”. Según el testigo, la arquitecta que visaba estas obras era Isabel Nájera, si bien también ha dado nombres de otros técnicos presuntamente implicados.

Como ejemplo de esta manera de actuar, ha contado a los investigadores que en los mundiales de fútbol del año 2006 Bartolomé Cursach derribó sin permiso un cuarto de contadores en Magaluf “que estorbaba” y que daba luz a una oficina de un banco y a un establecimiento de la competencia. Según el testigo, en todo el tiempo en que la excavadora estuvo destruyendo el cuarto “no hizo acto de presencia” ningún policía local.

El declarante ha relatado que, gracias a esta relación con el Ayuntamiento, presuntamente se retiraban denuncias contra el Grupo, se otorgaban licencias de obra para molestar a la competencia con los ruidos o se conseguía que se retirase la licencia de música a otros empresarios.

El ex trabajador también ha detallado numerosas irregularidades en otros negocios del Grupo como Tito’s, Western Park, Megapark, Pachá, Megasport y BCM, relativas a seguridad estructural, control del aforo, volumen de la música o almacenamiento de materiales combustibles, entre otras.

Siempre según la versión del testigo, muchas de estas deficiencias se subsanaban “en papel” gracias a la intermediación “de ingenieros que han falsificado los datos o simplemente han estampado su firma para certificar hechos que no se corresponden con la realidad”.

Paralelamente, el testigo ha responsabilizado a los Bomberos de Palma de “dar el visto bueno” para la obtención de licencias en Tito’s. Contó que los bomberos acudían a hacer ‘striptease’ en el local cada presentación del calendario del cuerpo.

Asimismo, este testimonio también corrobora las denuncias de otros testigos sobre la “persecución” a los tiqueteros de la competencia o las llamadas a una ambulancia del Grupo Juaneda en lugar de al 112 en caso de que hubiera “un accidente con algún cliente”.

BERGAS ERA EL ENCARGADO DE “AGASAJAR” A LA POLICÍA

El trabajador también ha explicado que había “buena relación” con la Policía Local de Palma y que Antoni Bergas era el “encargado de agasajar a los jefes de policía y sus agentes” invitándoles a comer o desayunar.

Si bien el testigo dijo haber oído cosas en relación a las prebendas y regalos a los mandos de policía, quiso hablar ante los investigadores de los hechos sobre los que tenía conocimiento directo.

Concretamente, aseguró que él mismo firmaba recibos de unos 300 euros con los que se pagaba a policías locales en concepto de servicios de seguridad en el Western Park de Calviá. Sin embargo, en el parque no había seguridad privada sino sólo socorristas y porteros. Además, según el testigo los agentes venían “a divertirse y a disfrutar del parque” con sus familias, de forma que el declarante sabía que venían “a cobrar el sobre”.

El empleado manifestó que “desde el principio” entendió que la razón para este trato a los agentes “era para que maltrataran la competencia, agobiándoles con inspecciones innecesarias continuas durante el verano hasta que conseguían que la clientela se fuera de estos locales” y “se trasladaran hasta los negocios de Cursach”.

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