La Comandancia de la Guardia Civil y la Jefatura Superior de la Policía Nacional de Ceuta han mantenido durante toda la madrugada de este miércoles desplegados en el vallado y la frontera de la ciudad autónoma, respectivamente, a todos los efectivos antidisturbios disponibles y a funcionarios de sus propias plantillas ante la posibilidad de que se registrasen nuevos intentos de salto o entrada en territorio español que no han llegado a producirse gracias a la labor de contención de las Fuerzas de Seguridad marroquíes.

Fuentes policiales han explicado que la Benemérita ha mantenido en alerta sobre el terreno a pie de valla a los cuatro módulos de sus Grupos de Reserva y Seguridad (GRS) que se encuentran en la ciudad como refuerzo adicional para el control fronterizo, unos 80 efectivos antidisturbios, mientras que la Jefatura Superior ha activado a las dotaciones de la Unidad de Intervención Policial (UIP) localizadas temporalmente en Ceuta con el mismo propósito.

Los primeros se han encargado de vigilar el perímetro fronterizo de 8,2 kilómetros de longitud, especialmente su zona media, donde desde el 1 de agosto se registran “incesantes” intentos de salto protagonizados por hasta mil indocumentados. La UIP ha asumido el control de la frontera del Tarajal, por la que el lunes se colaron 187 migrantes “sorpresivamente” cuando solo había de servicio unos diez policías que se vieron desbordados.

Ninguna de las dotaciones ha tenido que intervenir esta noche, ya que los grupos que en torno a un millar de subsaharianos que se encuentran en las inmediaciones de Ceuta han sido repelidos por los agentes del Reino alauita, que ha detenido este martes a unos 120 cuando se dirigían hacia el paso fronterizo del Tarajal, por el que ha quedado suspendido el tráfico de mercancías hasta el 17 de agosto para dedicar todos los funcionarios disponibles de ambos países a frenar la presión migratoria.

La Guardia Civil también ha utilizado un helicóptero durante la madrugada para reforzar el control de los movimientos de los migrantes irregulares que buscan una vía para acceder a la ciudad española.

Ante el último caso de entrada por la frontera ceutí, Podemos ha exigido este miércoles en un comunicado la dimisión del delegado del Gobierno en la ciudad, Nicolás Fernández Cucurull, por “mentiroso” e “incendiario” después de que el lunes dijese que los migrantes que entraron por el Tarajal se habían empleado con “violencia” y habían “arrollado” al agente que sufrió una fractura de tibia y peroné “cuando las imágenes de las cámaras de seguridad muestran que se lesionó por su propia actitud violenta al ponerse a propinar patadas a quienes solo corrían”.

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