Imagen de archivo

Impactante historia la protagonizada por cuatro agentes de las fuerzas de seguridad, dos Guardias Civiles y dos Policías Locales; todos destinados en el municipio de Llucmajor. El tremendo incidente acabó con un hombre, residente de unos 60 años de edad, detenido por un delito contra la seguridad vial y otro por amenazas contra los agentes, ya que dos de ellos resultaron heridos. El suceso tuvo lugar el pasado día 31 de julio, a las tres y media de la madrugada.

La Guardia Civil había establecido un control de seguridad ciudadana en el Arenal de Llucmajor, en la calle San Bartolomé. Realizaron la señal de parada a un conductor pero éste hizo caso omiso de los agentes; en vez de pararse, aceleró a toda velocidad contra ellos. El agente se apartó y desenfundó rápidamente el arma para apuntarle; por lo que obligó al conductor a frenar en seco.

Mientras los agentes realizaban las gestiones pertinentes para identificarlo, el hombre mostraba síntomas evidentes de embriaguez; además de confesar él mismo a los agentes que se había tomado un par de copas. La Guardia Civil requirió la presencia de la Policía Local para realizarle la prueba de alcoholemia correspondiente, que arrojó un resultado tres veces mayor al permitido.

Antes de trasladarle al cuartel, el hombre manifestó ser diabético y alegó que no llevaba la medicación encima; por lo que los agentes decidieron acompañarle al PAC para un reconocimiento médico. Allí, tampoco tenían la medicina que el hombre necesitaba y él mismo propuso dirigirse a su casa para recogerla.

El hombre, acompañado por los cuatro agentes, llegó al domicilio y nada más subir a su casa cambió su actitud y comenzó a mostrarse agresivo. “La próxima vez os atropello y os mato, no pienso frenar”, les decía. Mientras cogía la medicación, los agentes advirtieron que el hombre miraba fijamente unos cuchillos de grandes dimensiones que tenía en la cocina. Rápidamente, los apartaron de su alcance.

Justo en ese instante, el hombre, que iba esposado, salió corriendo hacia el balcón y se lanzó al vacío. Se encontraban en un quinto piso. Milagrosamente, los agentes saltaron como un resorte hacia él y uno de ellos logró agarrarle en el último instante. El hombre se encontraba suspendido en el aire, un agente agarrándole y los otros tres, sujetándole a él. Trataban de aguantar el peso del hombre pero resultaba muy complicado, por su altura y peso; además, no paraba de gritar y forcejear para soltarse: “Uno de vosotros se muere hoy conmigo” amenazaba, alto y claro.

Tras mucho esfuerzo y momentos de gran tensión, lograron meterle dentro del domicilio y le redujeron. Fue trasladado al cuartel de Llucmajor, donde se le realizó una segunda prueba de alcoholemia. Al arrojar una tasa considerada ya delito, se le ha imputado un delito contra la seguridad vial y otro por las amenazas a los agentes; por lo que fue detenido por la Guardia Civil de Llucmajor. El hombre ya tenía antecedentes similares.

Uno de los agentes de la Guardia Civil y uno de la Policía Local, resultaron heridos tras la magnífica intervención que realizaron; tanto para salvar la vida del hombre como para proteger a los demás usuarios de la vía.

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