“Insostenible”, “a punto de estallar”, “descontrolado”, son algunas de las definiciones que dan los vecinos de la zona de S’Arenal de Llucmajor respecto al inicio de temporada, que está dejando grandes cantidades de basura en las playas, altercados, tensión y cada vez más conflictos que las fuerzas de seguridad no logran atender en su totalidad. Una zona que ha recibido en los últimos años el tránsito de varios grupos de Magaluf y que a las puertas de junio, ya vive como si fuera agosto.

Numerosos vecinos se han puesto en contacto con Crónica Balear para denunciar el tremendo descontrol que se vive en el área. La mayoría, han aportado testimonios fotográficos de como queda la playa tras la invasión de cientos de jóvenes con ganas de pasárselo bien. La arena parece un auténtico campo de batalla. “Estamos desesperados, el consistorio hace oídos sordos año tras año y ya no se puede soportar más, esto es insostenible”, comenta indignado un vecino.

¿A qué se debe este movimiento hacia esta zona del Arenal? Se trata de grupos de jóvenes de entre 18 y 25 años de edad, que a causa de las tarifas económicas de los hoteles de la zona han comenzado a migrar hacia allí. Ingleses, alemanes y españoles de viaje de estudios; todos ellos con un objetivo común: perder el control. Una actitud que cada vez degrada más la zona y enfada a los vecinos que viven en ella.

“Se concentran cientos y cientos de estudiantes en la playa, hacen botellón y destrozan todo lo que encuentran a su paso, defecan y orinan en los portales de las casas, queman sombrillas, etc y todo ante la pasividad del Ayuntamiento de Llucmajor”, explican los residentes. Imágenes como las que nos envían los vecinos se repiten diariamente e incluso entresemana, incluso ahora en mayo. Los ciudadanos tiemblan al pensar cómo se vivirá durante julio y agosto.

UN PROBLEMA DE SEGURIDAD

La situación también está provocando un problema de seguridad en el municipio, ya que los agentes locales destinados no logran cubrir todos los incidentes que se suceden. El foco de preocupación se encuentra tras las próximas dos semanas, un momento clave en el que si los agentes no reciben numerosos refuerzos para el verano, la situación se tornará incontrolable.

La marabunta de turistas sepulta incluso a los agentes, que son minoría al enfrentarse a los incívicos grupos que ocupan las playas. Según una valoración genérica, si Llucmajor no consigue un refuerzo de entre 10 o 12 policías más diariamente, perderá el control. Un desbordamiento que se teme y se respira en todos los rincones del municipio.  Los vecinos coinciden en una cosa “es una decisión política”, esperan que las administraciones trabajen seriamente en el conflicto actual y que no permitan que la situación estalle.

“El alquiler vacacional tampoco ha ayudado, hay grupos de diez o doce jóvenes que alquilan el mismo apartamento y se meten dentro, se crea una marea humana imposible de detener. La policía está desbordada, los ciudadanos asustados, si no se toman las medidas pertinentes de forma urgente, ya no habrá forma de pararlo”, sentencian los vecinos.

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