La consellera de Servicios Sociales y Cooperación, Fina Santiago, ha confirmado este martes que las dos personas mayores que han sido encontradas muertas en Llucmayor habían sido detectadas por los servicios sociales, si bien el matrimonio “rechazó acogerse al servicio de ayuda a domicilio y teleasistencia” que se les ofreció desde la administración.

En declaraciones en los pasillos del Parlament, Santiago ha relatado que los servicios sociales ya tenían conocimiento de que “estas dos personas vivían solas y que la mujer padecía Alzheimer”, después de que “la anciana se perdiera un día por el municipio y fuera detectada por la Policía Municipal, que le acompañó hasta su casa”.

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Según ha detallado, en ese momento “la Policía Municipal hizo un informe que trasladó a Servicios Sociales, que se puso en contacto con la pareja de ancianos para prestarles la ayuda”.

La consellera ha constatado que se trata del segundo caso de este tipo que ocurre en los últimos meses en las Islas y ha recordado el caso de una madre que murió en su vivienda, cuyos hijos salieron a la calle a pedir auxilio.

“Ahora estamos ante el caso de unas personas mayores que han muerto solas, que habían sido detectadas por los servicios sociales, pero que no se ha podido llegar a las necesidades que requerían”, ha precisado.

Ante ello, Santiago ha indicado que “estamos en una situación de necesidades propias del siglo XXI, pero aún no tenemos servicios sociales del siglo XXI”, ya que, tal y como ha indicado, “en este momento los servicios sociales están dando respuesta a todas las solicitudes de entrada, pero los trabajos comunitarios no están llegando”, ha lamentado.

“EL RETO ES EL TRABAJO SOCIAL COMUNITARIO”

Santiago ha explicado que “posiblemente con más recursos, se hubiese insistido más en estos casos, llevando a cabo un trabajo de aproximación, que es lo que se hace desde los trabajos comunitarios”.

En este punto, la consellera de Servicios Sociales ha afirmado que el “reto” es apostar por el trabajo social comunitario, un servicio que permite acercarse a personas para intentar convencerles de que necesitan ayuda.

Por último, Santiago ha apuntado que, cuando una persona rechaza la ayuda -tal y como hizo el matrimonio de Llucmajor- es muy difícil imponerle la ayuda, pero “sí que se puede hacer un trabajo de convencimiento y para ello se necesitan profesionales, insistencia, etc.”, pero en este momento “los servicios sociales no tiene la estructura para dar respuesta a esta demanda silenciada”, ha apostillado.

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