La urbanización Son Güells de Palma fue construida en 2004 con la intención de ser una gigantesca promoción inmobiliaria. Un proyecto que la crisis económica truncó y que supuso la creación de una urbanización, en medio de la nada. Rodeada por solares vacíos, oficinas de venta abandonadas y pisos piloto aislados; un conjunto que, desde hace un año, constituye el asentamiento okupa de Son Güells, donde conviven varias familias de etnia gitana que se trasladan a Mallorca desde la península para pasar aquí la temporada.

Todo comenzó en una de las casas de campo situadas en los alrededores. Allí, vive de alquiler una familia gitana. Según los vecinos, conviven en paz con los vecinos y pagan la renta pertinente mes a mes; el problema está en que, a medida que la zona iba generando espacios vacíos, otros familiares y amigos comenzaron a mirar las viviendas vacías con otros ojos. De hecho, tal y como cuenta el presidente de la Asociación de Vecinos, Julio Santamaría, “nos avisaron del día exacto en el que se iba a producir el asentamiento”.

No era la primera vez que trataban de hacerse con el terreno. Durante años, los vecinos lucharon para echar a los primeros inquilinos de la casa abandonada. No fue fácil, incluso se produjo un grave incendio en la zona que aceleró el desalojo. Durante dos años volvió la tranquilidad a Son Güells, hasta que el verano pasado, recibieron el temido aviso “están planeando entrar en las casas, mañana domingo es el día”. Y tenían razón. A las cinco de la tarde de ese domingo, un numeroso grupo de personas comenzaron a descargar enseres desde sus furgonetas. Sabían que era el momento perfecto para evitar la presencia policial; aunque eso sí, los vecinos no dudaron ni un segundo en llamar a las fuerzas de seguridad. “No les sacaron. Llamamos insistentemente durante las primeras 72 horas porque es el tiempo que tienes para sacarles sin proceso judicial; pero no lo hicieron. Ahora ya no hay forma. Tanto Policía Local como Nacional nos contestó que actuaban de oficio y que no podían hacer nada. Realizaron el informe y se fueron”, cuenta Julio.

Tras ese momento, se han sucedido numerosas llamadas tratando de persuadir al Ayuntamiento para que actúe en la zona. Los vecinos se sienten decepcionados y abandonados por lo ocurrido. En un año, el asentamiento ha ido a más y ya forma parte del enclave de la urbanización. Pasear por la zona supone obligatoriamente que se te vayan los ojos hacia las casas ocupadas; algo que hay que tratar de evitar, según afirman los vecinos. “Si te quedas mirando, te amenazan con cortarte el cuello, son muy agresivos; si quieres hacer alguna foto tiene que ser cuando estén durmiendo. Si los hombres de la familia están fuera y te ven, salen directamente con un palo en la mano. Tienes que pasar de largo y sin girarte”, explica el presidente de la asociación.

Las familias viven en las oficinas vacías de Vertix y en los tres pisos piloto que se construyeron para la promoción inmobiliaria. Cuentan los vecinos que se enganchan a la luz y al agua “en cuanto la pillan” y que incluso se abastecen con la boca de bomberos que tienen delante. La casa que tienen frente a ellos, en otro solar, la han convertido en el corral de las gallinas. Han abierto un paso y guardan allí los animales. “Poco a poco se van haciendo con todo”, afirman los vecinos. Según defienden desde la asociación vecinal, el solar es del Ayuntamiento, por lo que exigen que se haga algo al respecto. “Directamente ni te responden, cuando no les interesa, no recibes ni respuesta. Hace unos días en una reunión me explicaron que hay dos formas, la agresiva y directa de enviar a la policía como hacían otros gobiernos, y la suya, que es por la vía del diálogo; pero aquí nadie ha venido a hacer nada, ni a hablar ni a nada. Si se hubieran metido en su casa otro gallo cantaría, pero claro, como no les toca a ellos”, explica Julio indignado.

Los vecinos de Son Güells piden visibilidad. Quieren que la administración les tenga en cuenta y mejore el estado de la urbanización. “Primero que echen a los okupas, y luego que trabajen la limpieza de los solares, las aceras agrietadas, la limpieza de los contenedores, las ratas; hay mucho que hacer en Son Güells y nuestros impuestos valen igual que todos los demás. Es que parece que si no vives en el centro no importas nada”, afirma contundente.

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