Costó que lo reconociera, pero a pesar de alegar ante la policía que “su mujer era su amor y que nunca le pegaría”, el detenido reconoció a la policía que ya había sido detenido en dos ocasiones por agredir a su pareja; esta madrugada, la tercera. Los hechos tuvieron lugar sobre las seis y cuarto de la mañana en la calle Fornaris del Polígon de Llevant.

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Varios vecinos despertaron de madrugada por los fuertes chillidos que llegaban desde la calle. Al asomarse, pudieron ver como un hombre pegaba violentamente a una mujer. Los vecinos dieron aviso inmediato a las fuerzas de seguridad y dos patrullas de la Policía Local de Palma acudieron rápidamente al lugar.

Al llegar, los agentes no vieron a nadie en la calle, no encontraron tampoco rastros de la pelea; pero al observar minuciosamente su alrededor, uno de los agentes advirtió como un hombre aceleraba el paso e intentaba introducirse en una planta baja cercana. El policía sospechó que podría tener algo que ver y bajó rápidamente del vehículo policial hasta coger al hombre justo antes de que entrara en la vivienda.

La patrulla preguntó al hombre, de nacionalidad ecuatoriana, si había estado peleándose y él lo negó hasta la saciedad; pero los vecinos que habían dado el aviso, confirmaron a los agentes que sí, que se trataba del agresor. El hombre, visiblemente ebrio, comenzó a reconocer poco a poco que había tenido una bronca con su mujer, una discusión, pero que, en ningún caso, la había agredido.

La otra patrulla de la Policía Local presente comenzó a buscar a la víctima mientras sus compañeros interrogaban al agresor. La localizaron poco después en casa de unos vecinos de la misma calle, donde se había refugiado tras la discusión. La mujer tenía toda la cara ensangrentada y la nariz rota. Ella, también negó que había sido agredida. Explicó a los agentes que tenían una hija en común, de diez años de edad, que se encontraba en casa de unos familiares porque ellos habían salido a tomar algo y que sólo habían tenido una discusión. Al parecer, motivada por los celos.

Tras conversar varios minutos con los agentes, la mujer reconoció que sí, que la había agredido, pero que no pretendía denunciarle. Él, por su parte, negó haberla agredido aunque acabó reconociendo a los agentes que había sido detenido en dos ocasiones anteriores por violencia de género. Los agentes han procedido a su detención tras leerle sus derechos. La mujer, ha sido trasladada por una patrulla hasta el Hospital de Son Espases, donde se valorarán sus heridas.

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