Este fin de semana se celebra en la Colonia de San Jordi la IV edición de la Feria de la Sal y Salazones. Este evento, que actúa como despedida del amplio programa de fiestas del núcleo costero de Ses Salines, pretende un año más darle un nuevo aire al significado que este producto ha tenido a lo largo del tiempo en la economía y las costumbres de la zona.

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Ana Peralta y Mercedes Salas, presidenta y vicepresidenta respectivamente de la junta de distrito de la Colonia de San Jordi son en gran medida las responsables de este evento y quienes nos han facilitado todo tipo de información con un entusiasmo que delata el amor y el orgullo que sienten por su pueblo y por su tradición. Nos comentan que, aprendiendo de ediciones anteriores, han vuelto un poco a la idea inicial de poner en valor todo lo referente a la sal y a sus aplicaciones en gastronomía o cosmética, a sus beneficios y a lo que históricamente ha significado para este municipio. Al mirar el programa, podemos descubrir la variedad de actividades que han preparado, tales como conferencias, mercado y varios showcooking a cargo de cocineros de tanto prestigio como Marta Rosselló, Onofre Díaz o Miquel Joan Lladó. Es posible disfrutar, asimismo, de una visita guiada a la salinera o un taller para aprender a fabricar sales de baño.

Casi todos los restaurantes de la zona han preparado menús especiales para este fin de semana, además, por supuesto, de la oferta gastronómica habitual. Delicias como el bacalao, la mojama, las aceitunas o los arenques combinados con sorprendentes mezclas de sales aromatizadas nos esperan en un mercado artesano.

El resto de las actividades, incluidas las dedicadas a los más pequeños de la casa pueden consultarse aquí en el programa facilitado por el ayuntamiento.

Cabe recordar que desde la antigüedad, y más allá del propio abastecimiento, tener acceso al comercio de la sal significaba estar en contacto permanente con otros pueblos para su comercialización, con el consiguiente enriquecimiento en usos, noticias y cultura que venían de lugares lejanos.

Ses Salines y la Colonia de San Jordi tienen un lugar propio en la historia de las salineras del Mediterráneo. La explotación de la sal en el sur de Mallorca se encuentra  ya documentada en la época de los romanos, aunque seguramente se produjese con anterioridad ya que aquí, las familias recogen la sal de cocó directamente de las rocas desde siempre.

 

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