El miedo no sale en las radiografías


Me llamo Julia, tengo 24 años y sufrí bullying en el colegio desde muy pequeña hasta los 15 años. Me siento orgullosa de que, por primera vez en la historia, los directores de colegios y profesores se estén concienciando de la importancia que tiene atender como es debido a los que sufren acoso escolar. Han hecho falta un par de suicidios en los últimos años para que se dieran cuenta, pero lo hemos conseguido… Tremendo.

Es difícil entender el sufrimiento de una víctima del acoso escolar si no lo has vivido en primera persona. Es muy duro levantarte cada mañana con dolor de barriga porque sabes lo que te espera al llegar a clase. No sabéis la de pruebas y pruebas médicas que me hicieron para entender de dónde venían mis insoportables dolores de barriga de pequeñita. Nunca encontraron nada, claro, ¿qué iban a encontrar? El miedo no se ve en las radiografías. Es muy duro tener pánico a que llegue la hora del patio y saber que hoy también vas a pillar. Es muy duro saber que en el momento que el profesor salga por la puerta, en un cambio de clase, vendrán las de siempre a tu pupitre a llamarte «gorda», «friki», “granosa” o, con un poco de suerte, solo van a cogerte del cuello. Sí, con un poco de suerte, porque el miedo a que te peguen dura hasta que te dan la hostia, pero el acoso psicológico dura toda la vida si no le pones remedio a tiempo.

Cuando le dices a un niño cada día durante 12 años que es un inútil, que está solo y que nunca va a tener amigos porque da asco, se lo acaba creyendo. Es así de fácil arruinarle la vida a alguien. Es muy duro que los profesores no te escuchen, que nadie te crea cuando les juras llorando que, al cruzar la puerta de salida al acabar las clases, van a venir a pegarte. «A las 6 te esperamos fuera»… Es muy duro vivir dentro de una amenaza constante, pasar tu tiempo libre dentro del comedor porque es el único sitio donde hay varios profesores vigilando y sabes que ahí probablemente no te hagan nada. Es muy jodido que no te hagan caso cuando pides ayuda a gritos.

Yo he tenido suerte, he tenido mucha suerte. Ahora lo puedo contar y hablar de ello de forma natural, pero hace un par de años no podía hacerlo sin llorar. Tuve la suerte de salir de esa mierda con una fuerza que, a día de hoy, no sé ni de dónde saqué. Pero salí de ahí, porque, aunque se te quiten hasta las ganas de vivir hay que dejar claro a las víctimas que el bullying no es para siempre. Es algo muy serio a lo que por fin se le está poniendo solución habiendo puesto en marcha, incluso, un número de teléfono de atención a las víctimas. Pero hay una cosa que no entiendo, y no puedo callarme. Esto es muy serio.

Os voy a hablar de tronistas y pretendientas. Hay cierto programa de televisión donde algunos días una serie de mujeres van a “buscar el amor” de un tronista. No lo juzgo, cada uno que busque el amor como le dé la gana. Torres más altas han caído. Pero lo que no puedo soportar es ver en un plató una guerra abierta continua de mujeres donde lo más bonito que se dicen unas a otras es “guarra”, “te huele el aliento” o “depílate las piernas”. Os juro que esto es real. Patético pero real. Estamos hablando de un plató de televisión donde, por norma general, participantes del programa se encaran y discuten a gritos. Un plató donde, muy a menudo, participantes del programa tienen que intervenir y calmar la situación para que los que están discutiendo no lleguen a las manos. Y «a este programa se viene a buscar el amor», claro que sí guapi. Me duele ver cómo diez pretendientas a la vez arremeten contra una sola chica humillándola con frases como «eres una falsa» o «eres una calientapollas«. Y mientras estas humillaciones se producen delante de toda España, NADIE HACE NADA para evitarlo. Nadie, ni si quiera la presentadora/mediadora.

¿Sabéis cómo se llama esto cuando es un marido el que se lo dice a su mujer? Maltrato psicológico.

¿Sabéis cómo se llama esto cuando ocurre en el colegio? Bullying o acoso escolar.

¿Sabéis cómo se llama esto cuando ocurre en un plató de televisión? Programa de entretenimiento.

Y esto, señores, lo ven cada día miles y miles de niños y adolescentes que forran sus carpetas con todos los que están sentados en ese plató. Un plató donde, el 23 de enero de 2017, se hizo un homenaje A LAS VÍCTIMAS DEL ACOSO ESCOLAR haciendo honor a una canción de rap que acaba de sacar “El Langui” llamada “Buscamos valientes” … ¿Enserio? ¿Buscáis valientes? ¿Para qué? ¿Para soltarlos en un plató y ver a quién se humilla más rápido? ¿Para ver quién abandona antes el plató llorando? ME DA VERGÜENZA que un programa de televisión que a diario permite deliberadamente que se agreda verbalmente a mujeres y a hombres, apoye a las víctimas del acoso escolar.  ES UN INSULTO. Un formato televisivo en el que MUCHAS VECES participantes del programa han tenido que abandonar el plató para llorar detrás de las cámaras por la presión que sufren con los insultos vejatorios de sus compañeros. ¿Estamos luchando contra el acoso escolar o se está patrocinando el Bullying? ¿Cómo va la cosa?

Mirad, el Bullying es tan serio como que puede acompañarte toda la vida. Las inseguridades que te crea este tipo de acoso con el que muchos hemos crecido son muy difíciles de afrontar cuando sales del colegio a la calle y empiezas una vida de «adulto». Como ya os he dicho, yo he pasado página y escribir esto es una liberación para mí. Pero os voy a confesar que son pocas las noches que no sueño con ellas. Sí, ellas. Ellas son todas y cada una de las caras que tengo grabadas en la retina que durante 12 años vinieron alguna vez a hacerme daño. Y sé que algunas de ellas me están leyendo. Y saben quién soy. Y saben lo que hicieron.  Ahora soy periodista y tengo la oportunidad de contaros la pesadilla que viví en el colegio.

Lo cuento para que me leáis muchos padres con matones de 11 años en sus casas. Papás y mamás, es importante pararles los pies, no es ninguna tontería.

Lo cuento para remover las conciencias de muchos profesores que os dais la vuelta ante el acoso escolar, que no sois pocos.

Lo cuento para todos los papás que tenéis víctimas del acoso escolar en casa y sentís dolor e impotencia.

Pero, sobre todo, lo cuento para todo el que le duele la barriga antes de entrar en clase. Sé que tienes miedo. Sé que las palabras de tus padres no te consuelan. Sé que te sientes solo a pesar de todos los chavales con los que estás cada día. Pero escúchame bien, esto no es para siempre. Aquí no se acaba el mundo, de verdad. Te hablo desde la experiencia. No eres ningún cobarde por tener miedo, es natural. Después del colegio te espera una vida maravillosa, aunque ahora te parezca imposible. No te lo digo por decir, es que es verdad. Sé que muchas veces has pensado en contárselo a algún mayor, pero te da miedo. Es una buena opción. Si ya se lo has contado a alguien y no ha servido de nada, no desesperes porque no vas a sufrir esto mucho tiempo más. Pero es importante que cuando salgas del colegio hagas un esfuerzo para convencerte de que no todo el mundo te quiere hacer daño. Durante un tiempo seguramente creerás que muchas personas están en contra tuya y estarás a la defensiva. Probablemente pensarás muchas veces que has hecho algo malo o te sentirás desplazado. Es normal que sientas esas cosas, no te agobies, pero sé consciente de que no es real. Es una consecuencia psicológica de lo que has vivido, y se te pasará. No es más que un producto de tu imaginación. Ahí fuera hay gente espectacular llena de amor para ti. Vas a estudiar lo que más te guste en la universidad, vas a hacer amigos estupendos, te enamorarás, viajarás, disfrutarás de tu familia, formarás una nueva y descubrirás cosas apasionantes. Un día estarás al otro lado, donde estoy yo ahora, y contarás que hubo un tiempo donde se reían de ti en el colegio y donde sufriste. Pero lo contarás desde la tranquilidad, como lo estoy haciendo yo. Es cuestión de tiempo. Eres una persona maravillosa con un montón de cosas por hacer. Este mundo es enorme y estás aquí para comértelo y convertirte en quien quieras ser. No estás solo, estamos aquí contigo.

Teléfono contra el acoso escolar: 900 018 018

3 Comentarios

  1. Queridísima amiga Julia!

    Soy Raúl Marín, me dirijo a ti de esta manera porque de verdad te considero como tal para, en primer lugar, felicitarte por tu artículo y por la forma de redactarlo.

    Antes de continuar, me gustaría dejar claro que estoy totalmente en contra del acoso escolar y de cualquier cosa que se le parezca, no tuve la mala suerte de vivirlo en primera persona, pero aún así espero que después de leer tu artículo haya una sensibilización general mayor…

    Dicho esto, también tengo que decirte que he sentido la necesidad de contestarte por una cuestión de alusión, específicamente por el fragmento del artículo en el que hablas de «tronistas y pretendientas».

    Te voy a responder sin ánimo de ofender, primero como ex-pretendiente de ese programa, y segundo como Policía Local en Illes Balears.

    Como ex-pretendiente debo decirte que hay una parte de tu artículo bastante desafortunada, concretamente toda la parte en la que te refieres al programa de televisión y a sus participantes. Entiendo que las malas experiencias del pasado puedan haberte llevado a esta confusión, y no te culpo, pero en el momento que compartes los calificativos que compartes acerca de los participantes del programa y hay gente al otro lado de la pantalla que lo puede leer y, lo que es peor, creerse todo lo que lee, considero que como participante del programa me estás metiendo en un saco que no me corresponde. No digo que no me corresponda porque yo sea diferente al resto de ellos, yo fui uno más, ni más ni menos que ninguno y que ninguna, pero te puedo asegurar, que nadie, ni participantes, presentadora, regidores, directores, tronistas, cámaras, guionistas, personas del público ni ningún otro que se me pueda olvidar y sea parte activa del programa va allí para promover el bullying, el acoso escolar o cualquier otro delito que se encuentre tipificado en el Código Penal.

    Creo que lo has tenido muy fácil para lanzar esa pulla, tan falsa como innecesaria, a un programa de televisión en el que, de primerísima mano te digo, no obligan a estar a nadie, y es en este matiz donde está la gran diferencia con los hechos delictivos que has nombrado, cualquier participante puede abandonar el programa en cualquier momento, especialmente si siente alguno de sus derechos vulnerado, como no podía ser de otra manera. Te diré algo que quizás te imagines pero no tienes por qué saber, cuando una persona participa en ese programa y sufre cualquier tipo de ataque verbal, por muy masivo que parezca, créeme, por más que finja que le brotan lágrimas de los ojos, y aunque a nivel fisiológico sea así, está disfrutando por dentro, ya que eso se puede traducir en dinero, que es lo que la mayoría va a buscar allí, y el precio que le ponga cada persona a eso, no es cosa tuya, ni tampoco mía.

    Para terminar, como Policía, te diré que tu acusación a ese programa podría llegar a ser hasta denunciable, mientras que los hechos que se acontecen en su desarrollo, no suelen serlo.

    Es muy sencillo si se explica bien, en cuanto a las tres cuestiones que planteas y te autorrespondes:

    -Una mujer víctima de violencia de género siempre va a sufrir maltrato psicológico en contra de su voluntad, lo que convierte el hecho en delito.

    -Cuando ocurre en el colegio, suele tratarse de menores, por lo que, a pesar de poder llegar a constituir una responsabilidad penal, si no a los menores, sí a los padres, se suele intentar relativizar bastante entre padres y personal docente, sin entrar yo a valorar si eso es lo correcto o no, por lo que considero un acierto la mayor parte de tu artículo en lo que a este apartado se refiere, para concienciar a todo el mundo de que esto pasa y de que hay que tomar medidas.

    -En cuanto a la cuestión de qué pasa cuando ocurre en un plató de televisión… Espero que con mi argumentación anterior hayas podido llegar a entender que cualquiera de esas personas de la televisión a las que tú ves como víctimas no lo son en realidad, que dan su consentimiento y toman parte y que, por lo tanto, no es ni de lejos un delito, por mucho que tú lo intentes disfrazar.

    Entiendo las críticas al programa, las buenas y las malas, si no te gusta, estás en tu derecho de no verlo, pero tu libertad, como suele decirse, termina donde empieza la de los demás, y creo que en este artículo estás etiquetando a mucha gente (a mí en particular) con un calificativo de delincuente que no creo que les corresponda.

    Un saludo!

  2. es el estado natural del ser humano

    nadie obliga a nadie a hacer daño y muchiiiiisima gente lo hace.

    la ley del más fuerte o del que más resiste, desgraciadamente!

  3. Tengo 29 años y también lo sufrí desde muy pequeño hasta los 12 años más o menos… y ahí no acaba la cosa. La gente se piensa que una vez que dejas de «sufrirlo» ya se acaba todo pero es justo en ese momento en el que todavía te queda mucho camino por recorrer para lograr poder vivir de forma normal. No es nada fácil.
    Tu artículo me ha inspirado.

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