El marfileño Ali Raba Yode, acusado de matar en enero de 2015 a un policía al arrojarle a las vías del tren en Madrid, ha declarado este martes en el juicio que no recuerda nada de lo que pasó justo en el momento en el que le habría agarrado con intención de acabar con su vida y ha manifestado que no asesinó a nadie, insistiendo su defensa en que la muerte del agente no fue intencionado.

Así lo ha manifestado ante el tribunal el acusado, quien está postrado en una silla de ruedas como consecuencia de las graves lesiones que sufrió al caer también a las vías a la llegada del convoy. Un jurado popular de la Audiencia Provincial de Madrid será el encargado de dilucidar si la muerte del policía fue o no fue un accidente, tal y como sostiene el abogado defensor.

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Durante la presencia del procesado en el juicio, en el que ha estado acompañado por un sanitario, se le han mantenido las manos esposadas dada su peligrosidad, según han indicado fuentes jurídicas.

El fiscal le imputa un delito de asesinato con alevosía y solicita además, que una vez haya cumplido la condena, el presunto asesino sea expulsado del territorio nacional con la prohibición de volver a entrar durante diez años.

En la exposición previa de los hechos, la fiscal ha solicitado que se incorpore como prueba una sentencia que condenó al acusado por unos hechos similares ocurridos el 21 de octubre de 2014 cuando trató de arrojar sin éxito a un agente a las vías del tren. En aquella ocasión se le condenó por atentado, lesiones y resistencia a la autoridad.

“Esta sentencia refleja el deseo de matar a un policía que tenía el procesado”, ha aseverado la representante del Ministerio Fiscal ante la argumentación de su defensa de que la muerte del policía no fue intencionada.
También forma parte de la acusación particular el abuelo del agente fallecido, que se había hecho cargo de su custodia en 1994 cuando este quedó huérfano. El abogado de la acusación particular encaja el crimen en un homicidio y, al igual que la fiscal, cree con certeza que el procesado llevaba tiempo planeando acabar con la vida con un agente de la autoridad.

ACTUACIÓN POLICIAL DESMESURADA

En cambio, el abogado defensor sostiene rotundamente que su cliente no mató a nadie intencionadamente. Afirma que hubo un altercado y una actuación policial, si no desmesurada, sí al menos mal hecha, ha remarcado el letrado, quien ha insistido en que se trató de un accidente, algo fortuito.

En su turno de palabra, el acusado ha comenzado manifestando que no ha asesinado a nadie cuando la presidenta del tribunal le ha comentado si conocía los hechos por los que se le acusa. Tras ello, ha relatado cómo ese día iba contento bajando las escaleras mecánicas de la estacón de cercanías de Embajadores.

Iba cantando una canción porque había quedado a comer con amigos. Detrás de mí iba una chica con una bici. No pasó nada cuando subieron dos policías. Me dijeron, ‘alto’, y luego, ‘negro, párate’. Yo como no me llamo negro no paré. Me pidieron los papeles y yo les dije que no quería problemas. Uno se puso muy violento y se cayó. Entonces la señorita les dijo que eso era un abuso

No recuerda nada más de lo sucedido hasta que se despertó en el hospital. “Yo no sabía lo que había pasado. Una enfermera me preguntaba por mi nombre y si sabía dónde estaba. Yo le respondía que acababa de salir del mercado, ha indicado. Tras su detallado relato, la fiscal le ha preguntado por qué ha cambiado su versión si cuando se le tomó declaración en el hospital no recordaba nada de lo que sucedió aquel día. El acusado le ha replicado que en aquel momento no recordaba mucho de lo que pasó.

Tras su declaración, ha prestado testimonio el compañero del agente fallecido, quien ha manifestado que el acusado les increpó e insultó sin motivo alguno. Por ello, le requirieron la documentación. Éste trató de huir y se dirigió al andén. En el momento en el entraba el tren a la estación, agarró a su compañero y los dos cayeron a las vías.

HECHOS JUZGADOS

Según el fiscal, sobre las 11.30 horas del pasado 2 de enero de 2105, Ali Raba Yode se hallaba en la estación de Embajadores, cerca del lugar donde dos agentes uniformados de Policía realizaban labores de vigilancia y protección.

“Sin motivo alguno -señala el escrito de acusación- el acusado comenzó a increpar a los agentes, que se dirigieron al acusado interesándose por su estado”.

Pese a ello, Ali Raba Yode mantuvo una conducta agresiva y amenazante, motivo por el cual los agentes le requirieron su documentación intentando reiteradamente que depusiera su actitud. El acusado hizo caso omiso y se dirigió a los andenes de la estación profiriendo insultos y amenazas.

Una vez allí, los agentes le conminaron de nuevo a que depusiera su actitud y trataron de convencerle de que se apartara del borde del arcén y de que les acompañara a un lugar más seguro.

Sin embargo, en el mismo instante en que un convoy hacía su entrada en la estación, de modo inesperado y con el ánimo de acabar con la vida del agente del orden, le agarró y le empujó a la vía cuando pasaba el tren, si bien el acusado perdió también el equilibrio precipitándose junto con el policía y siendo ambos arrollados por el convoy.

El agente falleció en el instante a consecuencia del impacto que el tren le produjo en la cabeza, y que le provocó evisceración casi completa de la masa encefálica junto con otros traumatismos en el tórax y extremidades de distinta gravedad.

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