El Banco de España insiste en la importancia de la moderación salarial para ganar competitividad y en que la evolución de los salarios en España esté vinculada a la evolución específica de las empresas y a la productividad de los trabajadores y las compañías, aunque prevé un crecimiento “nulo” en términos reales en los próximos años, y pide que las empresas no trasladen ese repunte “transitorio” del IPC al precio de los productos.

En rueda de prensa con motivo de las proyecciones macroeconómicas de la economía española (2017-2020) del organismo supervisor, el director general de Economía y Estadística del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, ha destacado la importancia de la “heterogeneidad “en la evolución de los salarios en España.

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Hernández de Cos ha indicado que la situación macroeconómica es “mucho más boyante” que hace unos años y el número de empresas en beneficios es más alto que hace un año, si bien sigue habiendo un conjunto de empresas en “pérdidas” o en situación financiera “menos boyante”, por lo que la evolución de los salarios “tiene que ir ligada a la evolución específica de las empresas” y a la productividad de sus trabajadores y de las propias compañías.

Asimismo, ve necesario que los agentes económicos y los trabajadores intenten “substraerse” de la pérdida “real” que conlleva el incremento del precio del petróleo, que ha motivado la revisión al alza de la previsión del Banco de España sobre el IPC de este año, hasta el 2,2%, si bien espera una moderación de cara a 2018 (1,4%) y 2019 (1,6%).

En esta línea, Hernández de Cos ha pedido que los empresarios eviten trasladar el repunte transitorio de la inflación a los precios de los productos finales, ya que tanto salarios como márgenes empresariales son “relevantes” para la competitividad de la economía.

“Una moderación salarial que sea compensada con incrementos de márgenes empresariales no provoca ninguna ganancia de competitividad. Igual que es relevante que se mantenga la moderación salarial para la mejora de la competitividad, es importante que los márgenes empresariales se comporten adecuadamente”, ha enfatizado.

El directivo del Banco de España ha insistido en la importancia de evitar los efectos de segunda ronda derivados del IPC, de forma que ni los salarios ni los márgenes empresariales “deben reaccionar a ese repunte transitorio de los precios”.

EVOLUCIÓN DE LOS SALARIOS.

En cualquier caso, Hernández de Cos ha recordado que la evolución de los salarios en España pasa en buena medida por los acuerdos alcanzados en la negociación colectiva, que fija incrementos salariales para periodos plurianuales.

Dado que de media los convenios colectivos tienen una duración de tres años, en torno a dos terceras partes de los negociados que se empezarán a aplicar este año tendrán repuntes bastante moderados, ya que la inflación observada para esos convenios era “más baja”.

Sin embargo, habrá un tercio de convenios que vencerán este año, por lo que en sus negociaciones se recogerán aumentos salariales ante el repunte de la inflación este año, por lo que el Banco de España espera que “gradualmente” y particularmente para 2018, empezarán a verse reflejados en los convenios aumentos salariales “mayores” que los actuales.

De esta forma, la reducción de poder adquisitivo de los salarios para 2018 y 2019 dará a paso a aumentos salariales, en línea con el repunte de la inflación, en una parte de los convenios, si bien en general los salarios reales experimentarían un “crecimiento nulo”.

RIESGOS: INFLACIÓN, PROTECCIONISMO Y BREXIT

A pesar de detectar el repunte de la inflación como un posible riesgo de la economía española, el organismo gobernado por Luis María Linde ha revisado al alza sus previsiones de crecimiento de la economía española al 2,8% este año, al 2,3% y al 2,1% en 2018 y 2019, respectivamente, si bien advierte de la existencia de incertidumbre a nivel exterior e interno.

Como factores exógenos, avisa de los relacionados con el endurecimiento mayor del anticipado en las condiciones financieras globales, el eventual aumento del proteccionismo comercial, la incertidumbre asociada a los procesos electorales en Europa y las implicaciones del ‘Brexit’, sobre el que tiene “muchas incertidumbres”.

A nivel interno, destaca que la formación de Gobierno ha reducido de forma “significativa” la incertidumbre, pero la situación de minoría parlamentaria actual y las dudas sobre si el proyecto de Presupuestos para 2017 saldrá adelante o sufrirá grandes cambios durante su tramitación parlamentaria “sigue generando algún tipo de incertidumbre”, tanto en materia de consolidación fiscal como de reformas estructurales.

LA VULNERABILIDAD DERIVADA DE LA DEUDA

Hernández de Cos ha hecho hincapié también en que la ratio de deuda del 100% del PIB hace “vulnerable” a la economía ante posibles incrementos de los tipos de interés en el futuro, por lo que un perfil descendente de esa ratio la haría “menos vulnerable”.

No obstante, ha indicado que esa vulnerabilidad procede tanto del endeudamiento como del déficit, ya que las necesidades de financiación del sector público superan anualmente los 20 puntos del PIB. “Es importante que el proceso de desapalancamiento público comience cuanto antes y nos coloque a niveles significativamente más reducidos cuanto antes posible”, ha enfatizado.

Según cálculos del Banco de España, un incremento de 100 puntos en los tipos de interés tendría un efecto en la carga de intereses de 2019 de alrededor de cuatro décimas, por lo que el efecto a corto plazo será “pequeño” dado que la vida de la deuda pública supera los seis años.

El organismo supervisor espera que el tipo medio de la deuda siga cayendo, ya que todavía queda un porcentaje de deuda que se amortizará en este ejercicio y los intereses que se pagan hoy son menores que los de hace seis años.

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