A la cárcel sin juicio ni sentencia

Oír hablar de prisión provisional viene ya siendo habitual cuando se trata de un caso de los llamados “mediáticos” y supone que el investigado acabe son sus huesos en la cárcel antes siquiera de que podamos conocer que ha sucedido y que se haya dictado sentencia.

Al lector le puede incluso sorprender saber que es posible que, a veces, el encarcelado desconozca también qué ocurre en esa causa contra él, pero así es como funciona el sistema cuando, por ejemplo, se trata de una causa bajo secreto de sumario; situación en la que tan sólo se le informará de los cargos que se le imputan (sin entrar en más detalles).

Y eso es lo que ha sucedido con el conocido empresario Bartolomé Cursach, hoy en prisión provisional por orden del Juez mientras se investiga una macro causa de corrupción (junto a otros delitos) y que salpica a funcionarios públicos y agentes de Policía Local, como presuntos autores, y a empresarios y trabajadores, como posibles víctimas.

Como suele suceder cuando se declara la investigación de un caso como “secreto de sumario”, la defensa del detenido se hace más difícil pues sus abogados no tienen acceso a parte de las investigaciones que se están llevando a cabo y ello es así porque las garantías que debe ofrecer el sistema a la víctimas pesan más que las de los presuntos responsables penales. Solo así se entiende que Cursach lleve ahora más de un mes en prisión mientras se investigan los presuntos delitos que ha cometido y que podrían abarcar medio Código Penal –ahí es nada-.

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Pero hay una cosa que no debemos olvidar: pese a que pueda parecer lo contrario, lo cierto es que someter a una persona a prisión preventiva no supone que se le deba prejuzgar como culpable ni tampoco supone una anticipación de pena; más bien al contrario, se trata de una garantía extrema del sistema y que sólo se aplica al detenido cuando hay indicios sólidos de responsabilidad penal.

La prisión provisional se dicta por razones muy concretas

Una medida que, en todo caso, tiene una duración máxima (entre 1 y 2 años dependiendo del delito que se haya cometido) y que se dicta por razones muy concretas: evitar que se destruyan pruebas, que se cometan más delitos, o evitar el riesgo de fuga del investigado si se le dejara en libertad antes de someterle a juicio.

Salvo estas contadas excepciones, no cabe que el Juez ordene prisión provisional por muy claro que parezca ese caso “visto desde fuera”.

En la práctica ocurre también que quien ha sufrido durante un tiempo la prisión preventiva acabe después absuelto o sin cargos (incluso antes del juicio) y eso es así porque por lo general no tuvo la oportunidad de defenderse al ignorar qué es lo que pasaba en el Juzgado antes y durante la investigación de los delitos por parte de la autoridad.

No es lo mismo prisión provisional que prisión por error

Cuestión muy distinta, y que desde el punto de vista jurídico nada tiene que ver, es que alguien haya pasado una larga temporada “a la sombra” condenado por un crimen que no cometió y que luego sea liberado.

Eso es, por ejemplo, lo que le ocurrió al ciudadano holandés Van der Dussen, cuyo mediático caso salió a la luz el pasado año tras llevar 13 años en prisión acusado de una violación.

Como recordarán ustedes, el Tribunal Supremo accedió a revisar su caso y constató que había pruebas (muestras de ADN) que no se habían tenido en cuenta durante su juicio y que le exoneraban del delito del que se le acusó, por lo que fue puesto en libertad.

En este caso no hablamos de prisión provisional sino de una persona condenada por Sentencia firme, cuya vida pasó a ser un infierno por un error judicial, y del que espero poder explicarles un par de cosas en una próxima crónica.

 

Pedro A. Munar Rosselló

Es abogado en ejercicio por el Ilustre Colegio de Abogados de Baleares desde el año 2006 así como Administrador de Fincas colegiado desde 2004.

Munar es socio y fundador del bufete Balear Abogados, en el que desarrolla su actividad profesional que compagina como asesor en la Administración Pública y en la docencia siendo tutor del Master de la Abogacía de la Universidad Balear

1 Comentario

  1. Lamentablemente, pienso que también se utiliza como medida de presión/coacción, con una facilidad, por parte de algunos, abrumadora. Gracias a Dios, también pienso que no es algo generalizado, más bien bastante particular, pero es la basura que tememos.

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