Foto: Europa Press

Una posible fusión entre Bankia y BMN sería el punto de partida para iniciar la consolidación bancaria en España, en la que las entidades medianas serían las más activas, puesto que son las que más dificultades podrían tener a la hora de mejorar su rentabilidad, según S&P Global.

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Los expertos de la agencia de calificación crediticia creen que en la actualidad se dan las condiciones necesarias para que se produzca una nueva consolidación en el sector, lo que ayudaría a las entidades a hacer un “ajuste significativo” en sus costes.

“Hay una serie de entidades medianas que van a tener muy difícil llegar a un nivel de retornos de capital que en el tiempo sea sostenible y en línea con lo que los accionistas demandan. Estas son las que tienen más necesidad de encontrar una solución al problema”, señala la directora de instituciones financieras de S&P, Elena Iparraguirre.

Por ello, en la agencia de calificación crediticia auguran que las operaciones entre las entidades de un tamaño mediano serían las que más podrían transformar a sus protagonistas, dado que si son los grandes bancos las que las lideran, la estructura del sistema cambiaría poco.

Además, bancos como Santander o BBVA tienen un nivel más elevado de diversificación geográfica, presencia nacional y poder de franquicia, así como más posibilidades de gestionar los precios de las que puedan tener las entidades pequeñas, unas ventajas que les permiten tener mayor flexibilidad a la hora de mejorar sus ingresos.

De este modo, apuntan que, puestos a invertir, estos bancos mirarían a otros mercados en los que su presencia fuera menor o donde pudieran desarrollar otro tipo de negocio.

RETOS DEL SECTOR

Entre los principales retos a los que se enfrenta el sector financiero, S&P señala la reducción de activos problemáticos, la dependencia de la financiación externa y la mejora de la rentabilidad en un entorno de bajos tipos de interés y bajo crecimiento de volúmenes.

Respecto a la reducción de activos problemáticos, los expertos calculan que estos supondrán un 11% de la cartera total de préstamos de cara a 2018, un nivel muy elevado en comparación con los que presentan los comparables europeos.

“El volumen de préstamos problemáticos va a seguir siendo alto. La pérdida potencial ya está en su gran mayoría provisionada, pero va a llevar muchos años llegar a un nivel comparable con el de otros países”, advierte Iparraguirre.

En 2015 los activos improductivos supusieron el 16,4% del total de la cartera de préstamos inmobiliarios y la proyección de la agencia de calificación crediticia muestra una reducción hasta el 15% en 2016, hasta el 13% en 2017 y hasta el 11% en 2018. Una situación más normalizada supondría un 3% de activos problemáticos del total de la cartera.

Desde el punto de vista de los expertos, el elevado volumen supone un “riesgo latente”, puesto que se si produce cualquier tipo de ‘shock’ y las previsiones del entorno no se cumplen, los bancos estarían en una situación más vulnerable que la de otros países del entorno.

Para este ejercicio también esperan que el volumen de crédito se mantenga, aunque pueda estar ligeramente en negativo, y avanzan crecimiento para 2018.

Por otra parte, en S&P subrayan que el sector financiero está en un momento en el que las provisiones pueden llegar a un nivel normalizado y apuntan que si los bancos no sienten mayor presión regulatoria o no cuentan con objetivos concretos, no van a acelerar las salidas de activos problemáticos de sus balances.

MEJORA LA SITUACIÓN ECONÓMICA

En términos macroeconómicos, los expertos adelantan un crecimiento “sólido, sin desequilibrios y por encima de la media europea” del PIB, próximo al 2,3% en 2017 y al 2% para 2018, y ven “factible” un déficit por debajo del 3% en 2019.

También ven recuperación en el mercado inmobiliario, donde observan un mayor dinamismo, nivel de compraventa y un aumento de precios, aunque, por el momento, sea poco significativo.

En este sentido, resaltan que esta tendencia positiva ayudaría a los bancos a deshacerse de activos improductivos, si bien no hay demanda suficiente para digerir todo lo que las entidades tienen en sus balances en el corto plazo y se necesitarán varios años.

Como tareas pendientes de la economía española apuntan al reducir el alto nivel de desempleo, el endeudamiento público y la alta dependencia de la financiación externa.

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