El sindicato CSIF ha denunciado la brutal agresión que sufrieron cuatro funcionarios por un interno clasificado en primer grado. Los hechos tuvieron lugar el pasado sàbado 11 de marzo, sobre las 11:30 horas en el Departamento de Enfermería, cuando el interno se encontraba en su celda.

El interno llamó a los funcionarios por el interfono indicándoles que subieran a por él, que estaba preparado y esperándolos para llevarse a quién pudiera por delante.

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Los funcionarios viendo el gran estado de alteración del interno, según el sindicato, con una actuación profesional e impecable; trataron de calmarle y de averiguar cuál era el motivo de esa actitud. Cuando subieron a la celda, el interno había tirado todas sus pertenencias al suelo y tenía el colchón y la almohada colocados cerca de la puerta a modo de trinchera.

Se procedió de forma inmediata a dar aviso al Jefe de Servicios, que acudió con funcionarios de otros Módulos. Al acercarse, el interno lanzó el televisor a los funcionarios y con actitud muy violenta y agresiva dio patadas y puñetazos a todos. Finalmente y a pesar de la brutal resistencia, lograron reducirle.

Todos los funcionarios tuvieron que ser atendidos en la Enfermería del Centro Penitenciario, ya que resultaron lesionados de diversa consideración; desde eritemas en cuellos y piernas, edema en pabellón auricular y tibia, cuatro erosiones con pérdida de epidermis en edema en cara interna tibial, erosión en la rótula de pierna derecha y herida en la parte izquierda de la nariz, sangrando profusamente.

Ante la gravedad de las lesiones que presentaban, dos de ellos han sido derivados a los servicios de urgencias del hospital correspondiente.

RECLAMACIONES LABORALES Y DE SEGURIDAD

El CSIF reclama respuestas debido a los siguientes puntos descritos en su denuncia:

El interno se encuentra clasificado en primer grado, modalidad 100.2, aprobada esta modalidad por la Secretaría General a finales de noviembre pasado, lo que implica que el interno realiza un programa de actividades fuera del Departamento, y disfruta de un régimen de vida más abierto que el que le correspondería, teniendo en cuenta su historial delictivo y de múltiples agresiones a funcionarios y a otros internos (este verano quemó su celda como medida de presión para que le diesen más medicación, por ejemplo), lo que supone una merma inevitable en la seguridad, presente en estas situaciones de violencia extrema y en las tareas que llevamos a cabo los funcionarios de prisiones en nuestro día a día.

En el mes de julio se solicitó oficialmente la creación de un protocolo contra la violencia en el trabajo en el medio penitenciario y en diciembre pasado, se solicitó en el Comité de Seguridad y Salud de Centros Penitenciarios. La aprobación de dicho protocolo no puede demorarse más.

A la acuciante necesidad de personal se une la política penitenciaria tendente a implantar, sí o sí, más módulos de participación y convivencia, sin tener en cuenta que en una cárcel hay un porcentaje de internos en los cuales resulta muy complicado, por no decir casi imposible, la aplicación de estos programas de reinserción que están fracasando de forma estrepitosa.

Por lo que desde CSI-F reclamamos que para cumplirse el principio constitucional de la reinserción en estos casos es necesaria otra política penitenciaria y la búsqueda de otro tipo de soluciones que preserven la integridad física de los trabajadores y del resto de internos, en estos casos en los que el régimen debe anteponerse al tratamiento.

Desde este sindicato reiteramos la denuncia de que el de ayer no es un hecho aislado. En el último año se han triplicado el número de agresiones a funcionarios en la prisión de Palma, debido al incremento de internos peligrosos clasificados en primer grado. El problema se agrava en nuestro Centro porque estos internos que protagonizan incidentes graves, no son trasladados a otras prisiones, como sí ocurre en la península, con lo cuál, en Palma, se repiten estas situaciones, sin que la Administración Penitenciaria aporte ninguna solución.

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