Así de claro ha explicado Ramón a Crónica Balear la motivación que le ha llevado a subirse hasta lo alto de una grúa esta madrugada y aguantar allí hasta mediodía.

Ramón , de 57 años, se ha mostrado sorprendido al comprobar que su acción se ha tomado en varios Medios de Comunicación como una protesta contra un conocido centro comercial cuando nada tiene que ver: “lo he hecho como protesta por todo lo que estoy viendo y viviendo; por lo que pasa en mi barrio, Corea; por lo que he visto que le ha pasado a mi hermano y, de paso, por algunas de las razones por las que hice algo similar hace años y que se habían quedado en el tintero”.

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Y es que no es la primera vez que este hombre, que practica la escalada, ha actuado así: hace 16 años ya se encaramó a lo alto de una grúa en la Plaza de España de Palma (en la que permaneció catorce días) y en 2012 hizo lo mismo en el Palacio de Congresos.

“Hombre, la primera vez me salió caro porque paralicé una obra pero en este caso había dos grúas y yo mismo he avisado al 112 cuando he visto que llegaban los operarios para iniciar la jornada laboral”, añade Ramón.

Para este hombre, esta es la manera de protestar ante problemas que no acaban de solucionarse por la desidia o la dejadez de la administración.

Hace 16 años los motivos fueron, entre otros : “ el abandono de la zona de Sa Calatrava, donde ahora está Es Baluard;  querer abrir un centro en el que presos con tercer grado ayudaran en labores de reinserción por el tema del baratillo de Palma, que lo trasladaron al Polígono y lo mataron……”

“En Corea los niños de diez años atemorizan a los mayores”

Según Ramón, la degradación de Corea es máxima y aumenta con el paso de los años sin que nadie haga nada por arreglarlo. De hecho, según nos dice, “tanto este ayuntamiento como el anterior han ido siempre a separar a los vecinos, a evitar que actúen en conjunto y, al final, todo el mundo tira aquí por su lado”.

“Socialmente los niños se están asilvestrando” asegura Ramón: “es una locura lo que hacen  aquí los chavales. Atemorizan a los mayores y te hablo de niños de diez años”.

Para Ramón, el Ayuntamiento solo toma medidas cuando la situación es muy grave y no dejan de ser “medidas cosméticas. Se hacen reuniones que no llevan a nada: desde 2016 ha habido varias, una para que cedamos el terreno comunitario que quedo en nada. Otra para hablar del tema de la seguridad que también quedó en nada Otra para hablar de qué hacemos con el solar que ha quedado libre…, nada”.

“En el caso de mi hermano los médicos le han hecho trastada sobre trastada”

Otro de los motivos por los que Ramón se ha subido hoy a la grúa ha sido como protestar por lo ocurrido con su hermano, quien ha necesitado atención médica y al que han hecho, según él, “trastada sobre trastada. Hay una denuncia presentada ante el Juzgado pero en casos como este, la gente no se queja porque no consigue nada, así que una protesta como la mía, la de subirme a una grúa, sí que vale al menos para que te hagan caso”.

Y acaba con estas palabras: “Me considero un marginado. Voy aguantando hasta que no puedo más y entonces, como hoy, decido subirme a una grúa. Es mi manera de presionar y desahogarme, para no llevármelo todo dentro. Subo por mí pero subiría por quien no pudiera hacerlo”.

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