Estuvo a un tris de ocupar el despacho principal del Consolat. Después de años metido en política accedió a la vicepresidencia del Govern y a la conselleria de Turismo en lo que él niega como un intercambio de sillones. Biel Barceló reconoce que las cosas son más difíciles de lo que parecen pero afirma no haber perdido la ilusión. 

¿Menos es MÉS?
MÉS expresa positividad y nuestro símbolo es el signo de más (+). Han pasado muchas cosas, pero cuando nos presentamos en 2015 quisimos dar ese mensaje positivo después de unos tiempos duros. Intentamos que este espíritu no se pierda. Sabíamos que el nombre del partido podía dar lugar a estos juegos de palabras. Creo que hemos conseguido esa positividad incluso dentro del Pacte, ante otros partidos que se dedican a los shows y que la inexperiencia les lleva a todo lo que hemos vivido ahora, por ejemplo, en el Parlament. Intentamos poner siempre sentido común.

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¿Entonces por qué se presentaron con PODEMOS a unas elecciones generales?
El contexto en el que se produce es el de las segundas elecciones generales consecutivas, después de unas primeras en las que creíamos que había llegado el momento de que el proyecto podía presentarse solo y conseguir entrar en el Congreso para ser la voz de Baleares en Madrid. El resultado no fue el que esperábamos. En esa segunda elección es cuando se plantea la tesitura de ir solos otra vez o sumar fuerzas de izquierda. Ahí se plantea la alianza con PODEMOS y con Izquierda Unida. La comparativa entre las dos elecciones nos ha hecho perder de vista que en esa alianza nuestra aportación fue muy importante y que seguramente PODEMOS habría perdido muchísimos más votos si no hubiera buscado esas alianzas. Sin embargo los resultados indicaron que las alianzas puntuales y temporales no siempre suman y ahí se demostró. Fue una joint venture temporal y coyuntural. Ahí también está la diferencia con MÉS, que es una alianza entre muchos partidos, pero que se trabaja con mucha antelación.

¿Eso les restó en el ámbito interno de partido?
No, cualquier alianza responde a un momento dado y se tiene claro si es temporal o a largo plazo. De todas las experiencias se saca algo positivo. La alianza no acabó de sumar porque una parte del electorado, quizás nuestro, no lo entendió. Y además las circunstancias cambiaron. En la primera elección PODEMOS estaba subiendo y en la segunda ya lo pillamos con cierto retroceso. En Baleares tenemos un comportamiento electoral, en las elecciones generales, muy similar al conjunto del Estado español y eso al final se acaba notando mucho. Vimos que los funcionamientos de las dos estructuras políticas eran muy diferentes.

¿Cómo se gestiona ser vicepresidente del Govern de un pacto que tiene grietas, de distinto partido que la presidenta y ocupar la cartera más codiciada de Balears?
Para empezar yo creo que el Pacte, vistos los anteriores, está funcionando mejor. Estamos sacando adelante los proyectos y es verdad que vuelve a haber mucho ruido de fondo. Eso se lleva con mucho trabajo, mucha negociación, mucho diálogo, mucha mano izquierda. Quizás el problema es el punto de partida y es que de los tres partidos que formamos parte del Pacte uno decidió no entrar en el Govern. Y eso es verdad que es una distorsión y yo lo dije desde el principio. PODEMOS tomó una decisión y el hecho de que no esté dentro hace que le cueste asumir el porqué de determinadas decisiones del Govern. El que está fuera necesita un espacio mediático propio y trabajar con más intensidad las decisiones. Eso siempre provocará como mínimo una distorsión mediática de ruido.

¿Por qué PODEMOS decidió ese “sí pero no”, apoyar desde fuera?
Mi visión es que había que mantener esa imagen de ser impolutos, de no mezclarse y quedarse como árbitros. Creo que era una parte de comodidad y una parte de seguir creciendo manteniendo el discurso de la limpieza sin mojarse porque te compromete menos. Para trabajar, transformar o hacer proyectos tienes que mojarte. Es muy fácil desde fuera decir lo que está bien o mal. Nosotros ahora hemos asumido Turismo, que es un reto muy importante para el soberanismo progresista, y tu obligación es hablar con todo el mundo y tener en cuenta a todos los sectores, intentar abrirte. Entiendo que en PODEMOS, con la inexperiencia de su gente, también a lo mejor le lleva a no tener los cuadros preparados para llevar a cabo la gestión, eso no se trabaja en dos días.

¿Hubo cambio de cromos con el PSIB, la presidencia a cambio de la conselleria de Turismo?
No, no. Ese planteamiento nunca existió.

Muchos le situaban a usted en la presidencia del Govern…
Sí. Una cosa era la opinión pública y otra la realidad de los diputados que había. Ha pasado la hegemonía, esto el PSOE tiene que asumirlo, por eso las instituciones son plurales, por eso tendremos un alcalde de MÉS dentro de poco en Palma o presidentes de los consells de Mallorca y Menorca que no son del PSOE. Y por eso también hay un vicepresidente del Govern que es de MÉS. Las fuerzas se reparten a tercios, más o menos, entre MÉS, PODEMOS y PSOE. Pero el PSOE sigue siendo la más votada con cinco diputados más que MÉS.

El más votado fue el PP…
El más votado fue el PP pero es incapaz de conseguir una mayoría. Son veinte diputados, viene de perder catorce, se queda muy lejos de la mayoría. Con los posibles apoyos de otros partidos no suma. Incluso sumando a Ciudadanos y a PI tampoco llega. Es verdad, Bauzá consigue seis diputados más que el PSOE, pero ahí se queda. Los pactos son así. Lo único que pidió PODEMOS fue la presidencia del Parlament en ese papel que quería de ecuanimidad y de quedarse en medio.

Menos mal…
Creo que se equivocaron. La presidencia del Parlament no te da juego político porque no está para hacer discursos escorados hacia una determinada ideología.

Eso lo hacen todos, se vio en los discursos de María Salom o de Francina Armengol el día de la Constitución
No nos equivoquemos, la presidenta del Govern representa a un Govern de izquierdas y, por tanto, perfectamente puede hacer…

Pero gobierna para todos
Gobierna para todos con un programa de izquierdas. Incluso la delegada del Gobierno representa a un gobierno de España que es de derechas y por tanto es lógico que, aunque gobierne para todos, siga el programa con el que se ha presentado. En cambio el presidente del Parlament juega un papel diferente y PODEMOS no acaba de entenderlo, le quieren dar otro distinto del que realmente tienen que tener. Los presidentes que ha habido lo habrán hecho mejor o peor, vamos a analizarlo. Una ex presidenta del Parlament está en la cárcel. Pero yo defendería perfectamente la presidencia del Parlament de Pere Rotger, del PP, porque hizo su papel. PODEMOS decidió renunciar a la figura del senador cuando ahí sí que iba a poder defender su programa político y prefirieron el Parlament. Hay que respetarlo pero creo que lo hicieron sin darse cuenta de si tenían los perfiles adecuados.

La petición la hizo PODEMOS y ustedes accedieron
Claro, esto es un pacto. Todos tienen que tener algo en una negociación, ¿no? Cada uno puso sus condiciones. Nosotros, por ejemplo, queríamos un área económica potente y que eso se tenía que visibilizar con una vicepresidencia, y con un área de medioambiente y Servicios Sociales. Y lo más importante, en los Acords pel Canvi el 90% de las aportaciones fueron del programa de MÉS. Por eso nos sentimos tan identificados con los Acords.

¿Fue un envite real de PODEMOS deslizar que el Pacte tendría que redefinirse si no mantenían la presidencia del Parlament?
Lo dudo mucho, entre otras cosas porque la alternativa al Pacte es el PP. Dudo mucho de que PODEMOS y sobre todo sus votantes estuvieran de acuerdo con eso. Hay que recordarlo siempre, cuando alguien dice que el pacto se puede romper las alternativas son o elecciones anticipadas o el Partido Popular. Que quede claro. Y creo que con estos posicionamientos PODEMOS se equivoca porque lo único que hacen es dar alas al discurso del PP. Hay más fuego artificial que realidad.

¿De verdad?
Sí. Al final se llega a acuerdos, al final hemos sacado todas las leyes que han entrado en el Parlament, hemos sacado los Presupuestos. Con más o menos dificultades, negociación, cesiones entre los distintos componentes, pero el fuego artificial y las declaraciones altisonantes al final le dan munición a la oposición. Una parte de la política es la escenificación, pero cada vez soy menos partidario de eso porque hay que ser muy prácticos. Por ejemplo, dentro del Govern también hay discusiones, pero si lo escenificas y lo pones en los periódicos al final parece que aquello ha sido un desastre.

¿El Pacte se sintió amenazado o presionado?
Todo lo que nos ha conducido a esta situación actual, el órdago del expediente disciplinario contra dos de sus diputadas, una de ellas la segunda autoridad de Baleares, lo inició PODEMOS sin saber realmente dónde iba a llegar; si el expediente iba a llegar a buen puerto o si se podía destituir a Xelo Huertas.

Ninguno de ustedes lo sabía
Pero sobre todo quien tiene que saberlo es el que inicia aquello, no el resto. A nosotros no nos consultaron si nos parecía bien.

¿Tenían que haberlo hecho?
Como mínimo si no consultar sí, por lo menos, avisar. Pero dicho esto, a pesar de la inexperiencia, los problemas internos no sólo aquí sino en toda España, el Pacte siempre ha tenido claro que la presidencia del Parlament era para PODEMOS. ¿Hemos llegado al acuerdo porque hay una amenaza? No, hemos llegado porque hay un pacto inicial de junio de 2015 y hay que preservarlo. Esto vale la pena continuarlo. Hemos hecho muchas cosas, esta misma semana el rescate del túnel de Sóller.

¿Han adelantado lo del túnel para que se hable menos de lo otro, es ruido?
Bueno, es un anuncio real, eso lo primero. Como el Govern trabaja siempre tenemos anuncios que hacer. A veces cosas importantes que cumplimos las tapa el ruido del que hablábamos y no se valoran suficientemente.

Quizás porque no estamos acostumbrados al cumplimiento de las promesas programáticas
Pero es que hay que entender todo el trabajo que hay detrás de cada una de las cuestiones. Es verdad que una cosa es prometerlo y otra cumplirlo porque es más difícil de lo que parece llevar a cabo las acciones. A lo mejor el Govern no ha sido todo lo rápido que podía haber sido en algunas cuestiones pero quedan más de dos años de legislatura. Y cuando termine habrá cosas que no habremos conseguido porque hay proyectos a medio y largo plazo. Creo que hay que valorar la diferencia con respecto a la Educación, con la LOMCE todavía no derogada, pero piensa en la paz que hay ahora en el mundo educativo comparado con lo que teníamos. Que el aparcamiento de Son Espases iba a ser gratuito y todavía no lo es, sí.

Ya que saca el tema, ¿cuándo será libre el aparcamiento en Son Espases?
Bueno, es otro de esos temas complicados porque hay una concesionaria y cuestiones jurídicas, administrativas, económicas que te imposibilitan llevarlo a cabo. Pero las cosas se van sacando.

¿Qué es lo más frustrante de la política?
Siempre he estado contento de lo que me ha dado la política. Estamos aquí porque nos va la marcha. Quizás lo más frustrante para mí a veces es la incomprensión de una parte del público que en teoría es tuyo y a veces no entiende algunas de las decisiones que tomas. Es lo más difícil de llevar porque uno tiene claro que está siguiendo el programa electoral pero a lo mejor, para llegar hasta allí, no puedes ir directo y tienes que girar un poco.

¿Qué queda de aquella primera imagen de júbilo del día de las elecciones?
Creo que todo el mundo mantiene la ilusión aunque no lo exterioricemos tanto. Es verdad que ahora eres más consciente de las dificultades y cuando ves que algo se alarga o que no va a salir tienes una frustración, pero nunca en el sentido de tirar la toalla.

¿Ecotasa o impuesto turístico?
Ecotasa era el nombre del 2002, yo siempre hablo del Impuesto de Turismo Sostenible pero si se quiere acortar también se le llama Impuesto Turístico. Y si le llamas ecotasa tampoco voy a corregirlo, pero no es ese el nombre actual porque no es una tasa, es un impuesto.

¿Dónde va ese dinero?
Todos los proyectos se ajustan a los objetivos. El grueso, porque de los 30 millones más de 14 van al ciclo del agua, estaba consensuado con los sectores económicos. Es fundamental que la depuradora no tire agua sucia en la playa. El PP puede decir que eso tiene que solucionarse con los Presupuestos de la Comunidad Autónoma pero ellos en cuatro años no fueron capaces de llevarlo a cabo porque las depuradoras no se mantenían ni se ampliaban, las conexiones perdían agua y nadie las arreglaba. Al final hay que sacar el dinero de alguna parte y eso es medioambiente. Que alguien me diga que sobreexplotar pozos está bien. Entiendo que es muy fácil el titular de que no se están haciendo las cosas, pero detrás de eso no hay una realidad. Todo se consensúa entre todos y cada uno de los 46 proyectos responde al espíritu y a la letra del Impuesto Turístico.

“Los hoteleros marcan la política del Govern” decían ustedes, entre otros. ¿Y ahora?
Es una frase fácil. Por supuesto que nosotros escuchamos al sector hotelero, como al de los apartamentos turísticos o al sector ecologista. Pero lo que puedo asegurar es que los hoteleros no comandan en la política turística.

¿Volvería a repetir esa frase?
Lo que no puede ser es que, como en el pasado, el sector hotelero te redacte las leyes, que levantara el teléfono y diera órdenes de cómo había que hacer las cosas. La Federación Hotelera por supuesto que tiene hilo directo conmigo, como lo tiene el GOB o cualquiera y tratamos los temas. Estuvieron en contra del Impuesto Turístico y ahora también han votado en contra de los proyectos concretos de los ciclos del agua. Como Govern mantenemos discrepancias pero siempre desde el diálogo compartido. Esta es la diferencia porque antes solo se escuchaba a ese sector que tenía el 99 por ciento del peso de las decisiones que se tomaban.

¿Cómo se controla el alquiler turístico?
La Ley estatal de Arrendamientos Urbanos permite el arrendamiento de temporada por días, semanas, meses o por años. Lo que no se puede hacer es comercialización turística y ahí está el gran problema porque nadie se pone de acuerdo en establecer qué es. Al Govern se nos pide que pongamos coto a esto cuando depende de Madrid. Las reglas del juego no están claras. Nosotros ponemos una legislación para el que quiera hacer bien las cosas y darse de alta turísticamente pero por mucho que pongamos las bases, que no están cerradas, el particular sigue teniendo un derecho que hay que respetar. Por mucho que al vecino de al lado o al ayuntamiento de turno no le guste.

¿Y con los que arriendan en negro?
Nosotros hacemos una ley y ponemos una presunción: si el arrendamiento se hace por días o semanas nosotros presuponemos que es un alquiler turístico y, por tanto, tienes que darte de alta y pagar el Impuesto Turístico, aparte de declarar los ingresos a Hacienda, claro. Ahora estamos estudiando las alegaciones para llevarlo como Proyecto de Ley al Consell de Govern para que se inicie la tramitación en el Parlament. Todas las comunidades turísticas pedimos al gobierno central que clarifiquen la Ley de Arrendamientos Urbanos.

¿Cómo hacen para que un partido viejo parezca un partido nuevo?
Hay gente muy nueva y gente con un largo recorrido. Fina Santiago o Tomeu Tugores eran de los que estaban encadenados en Sa Dragonera, que hace tantos años que yo ni me acuerdo, era muy niño, imagínate. Esa mezcla es buena y hemos sabido reinventarnos y adaptarnos. Lo bonito de MÉS es que todo se diluye, ya nadie sabe muy bien de dónde viene uno u otro, todos estamos volcados en el mismo proyecto.

¿MÉS per Mallorca y MÉS per MENORCA son exactamente lo mismo al margen del espacio territorial?
Nacen al mismo tiempo y con unos componentes muy parecidos, incorporando el mismo ideario, pero cada uno tiene su identidad entre otras cosas porque la identidad balear no existe. Cada isla tiene que tener su propio ámbito de decisión. Y eso da la imagen de que somos islas y cada una debe tener su aspecto soberano.

¿Se superará algún día que la culpa de todo la tenga la financiación estatal?
Si pones la excusa de la financiación y no llevas a cabo proyectos, mal vamos. Pero lo de la financiación no es un discurso, es real. Si miras el gasto por habitante en Educación o Salud, en Baleares está por debajo de la media española. Si analizas por qué Baleares está más endeudada que otra comunidad verás que las comunidades mal financiadas son las más endeudadas: Cataluña, Valencia y Baleares, justamente las peor financiadas. Las menos endeudadas son las que más recursos del Estado reciben, como Extremadura, etc.

¿Qué ocurre siempre entre Baleares y Extremadura?
Estamos en el extremo, Extremadura es una de las mejores financiadas y Baleares una de las peores. Ambas tienen una población prácticamente similar de un millón de habitantes, nosotros con una distribución geográfica que hace que todo sea más caro. Si Extremadura tiene 5.500 millones de euros para llevar a cabo todas las políticas y Baleares, que teóricamente somos muy ricos, sólo recibe 4.000 millones de euros, ¿qué pasa aquí, por qué hay más de 1.000 millones de diferencia? Porque no se reciben los mismos recursos, a Extremadura le dan un plus y a nosotros nos lo quitan. Nos toca pagar el pato porque como somos ricos… Esa fue la foto inicial que se hizo con la Ley Orgánica de Financiación de las Comunidades Autónomas (LOFCA) y Baleares estaba 21 puntos por encima de la media estatal en renta per cápita y aquí atábamos los perros con longanizas. Esa foto ha quedado fija y nosotros hemos perdido esos 21 puntos. También podríamos tener una presión más baja si recibiéramos los recursos por otras partes, cosa que no ocurre. El problema de la financiación es real y ahora que empieza la negociación volveremos a tener lío. Si hay 300 euros de diferencia entre lo que recibe un ciudadano medio español y lo que recibe uno de Baleares en atención sanitaria, algo ocurre. Los ciudadanos se ponen igual de enfermos en un sitio que en otro y encima si son de Menorca se tienen que desplazar a Palma con un gasto extra que nos cuesta a la Comunidad. En aportación por habitante somos los segundos.

¿Qué supondría tener identidad balear?
Nos haría más fuertes. Creo que hemos vivido demasiado a espaldas unos de otros. A veces en Mallorca nos olvidamos de que existen Menorca, Ibiza y Formentera. No lo hacemos a malas, seguramente es lo que pasa con el gobierno central cuando vamos los de Baleares a darles la tabarra con la financiación, la insularidad y estas cosas. Es malo vivir de espaldas. Creo que en Ibiza y Menorca quizás hay una visión exagerada con el supuesto centralismo mallorquín, en el sentido de que “el gobierno nos quiere mal”. Y eso no es verdad, todos queremos que las cosas funcionen.

¿No separa solo el mar?
No solo. Cada isla tiene su idiosincrasia, su manera de ser y sus necesidades. A veces hablamos de la doble o la triple insularidad y eso también afecta. Existen cuestiones que nos unen y debemos potenciar.

¿No tener identidad balear condiciona tener que currártelo más en Madrid?
Para nosotros siempre ha sido un problema añadido no tener un partido propio de Baleares, como lo tiene Canarias, que nos represente en Madrid. Habrá que trabajarlo más. MÉS ha nacido con esa vocación pero a la vista de los resultados electorales está que no es fácil. Es uno de los grandes retos que tenemos que afrontar.

¿MÉS ganó muchos votos gracias a Bauzá?
Fue una pequeña parte de nuestro crecimiento, pero el voto mayoritario venía de centro izquierda.

¿Son ustedes un pelín de derechas?
La defensa de las esencias no tiene que confundirse con lo que representa la derecha en Mallorca. Creo que MÉS es un partido claramente de izquierdas, otra cosa es que el mensaje se adapte a la realidad de cada municipio. Entiendo que haya voces que quieran llevar hasta las últimas consecuencias una determinada ideología y que nosotros en este caso seamos capaces de ser más permeables y flexibles a las necesidades de los ciudadanos. Pero eso no quiere decir que seas de derechas.

¿Qué defiende exactamente el soberanismo progresista del que hablaba antes?
Al final lo importante es si realmente las decisiones importantes podemos tomarlas desde Baleares. Por ejemplo, la principal infraestructura económica, los aeropuertos, depende cero de nosotros. Otro ejemplo, la soberanía financiera sería absolutamente necesaria. Poder decidir aquí las cuestiones fundamentales que nos afectan porque nuestro grado de decisión sigue siendo muy limitado.

¿Por qué hablan más de Estado español que de España?
Yo uso indistintamente uno y otro, España es una realidad. Siempre he defendido la pluralidad lingüística, social y económica del Estado español. Desde mi punto de vista España nunca ha reconocido adecuadamente esa pluralidad. Es una asignatura pendiente desde siempre, incluso la Constitución del 78 lo resuelve de una manera insuficiente e inadecuada, basta ver cómo estamos hoy. Eso no quiere decir que tengamos que separarnos, sino que seamos plurinacionales. Eso ni se ha entendido, ni se ha querido abordar.

¿Se siente español?
Me siento mallorquín y hablo el catalán de Mallorca…que aquí le llamamos mallorquín. (Risas). Procuro hablar con todas las expresiones que me enseñaron mis abuelos y mis padres y le doy ese acento local de Felanitx porque estoy muy orgulloso. Creo que, en este aspecto, la posición lógica es la liberal, en el tema del derecho a expresarte en la lengua que quieras o en tu identificación.

¿Será Biel Barceló president algún día?
Me hubiera gustado mucho ser presidente de mi país, que considero que es Baleares. Me encantaría, pero no hablo de aquí a las próximas elecciones. Tiene que haber un proceso de primarias y hay gente muy preparada dentro del partido. Ser presidente de aquí es un paso muy importante para cualquier miembro de MÉS.

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