Baleares aplicará el protocolo de contención y no de erradicación tras detectar 92 casos de ‘Xylella fastidiosa’ en Mallorca e Ibiza, puesto que la erradicación supondría “cortar todo” y “cargarse el sector agrario”.

Así lo ha explicado el jefe de servicio de agricultura de la Conselleria de Medio Ambiente, Agricultura y Pesca, durante una rueda de prensa en la que ha indicado que ya se han eliminado casi 2.000 unidades vegetales como medida de prevención.

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El protocolo de erradicación conlleva eliminar todas las unidades susceptibles de ser infectadas en un radio de 100 metros desde la unidad en la que se detecta un caso; y después, se replica este procedimiento con cada nuevo caso que se vuelva a detectar. Por ello, desde la Conselleria consideran que aplicarlo tendría “un impacto sobre el entorno mucho más grave que el de la propia bacteria”.

En lugar de ello, Baleares apuesta por un protocolo de contención en el que se eliminan todos los positivos y se lleva un control de la zona y de los insectos propagadores.

En este sentido, el conseller de Agricultura de Ibiza, Miquel Vericad, ha explicado que no existen herramientas técnicas para la erradicación total pero se puede dar un “equilibrio” entre la plaga y sus hospedantes como parte de un proceso natural.

Así, el Govern publicará una resolución en la que decreta Baleares como zona afectada y se dictamina el protocolo de contención durante un año, además de pedir al Gobierno de España y a la Unión Europea establecer dicho protocolo en las Islas.

Además, el Boletín Oficial del Estado ya ha publicado una disposición por la que se prohíbe extraer de las Islas para plantación unidades vegetales de especies susceptibles de ser infectadas, si bien si se pueden sacar semillas.

Esta prohibición no afecta demasiado a Baleares porque no es exportadora, ha subrayado el conseller de Agricultural, Vicenç Vidal.

SÍNTOMAS DE LA XYLELLA FASTIDIOSA

Las plantas afectadas presentan necrosis en los márgenes de las hojas, se amarillean las hojas, momificación de los frutos, ramas secas e incluso muerte de la planta.

Sin embargo, tanto el jefe de servicio como los consellers y directores insulares han alertado de que estos síntomas se pueden confundir fácilmente con los de sequía por lo que han pedido “no generar alarma social” para evitar llamadas masivas.

Además, el conseller Vidal ha pedido no llamar a la plaga “ébola del olivo” para “no generar un pánico que no es real”.

EN LA ISLA DESDE 2012

En total, se han detectado 92 casos (71 en Mallorca y 21 en Ibiza), correspondiendo la mayoría de positivos a almendros y olivos. El primer caso se detectó en un cerezo en Porto Cristo en octubre de 2016, y tras unas pruebas se constató que la planta positiva provenía de Alcanar (Tarragona) y que había llegado a Mallorca en 2012.

Por ello, se tomaron muestras de cerezos del mismo lote que volvieron a arrojar varios positivos.

Tras delimitar la zona infectada, se procedió a eliminar inmediatamente plantas hospedantes de la bacteria (adelfa y cerezo), y vegetales infectados o con signos de posible infección. Además, por principio de precaución se eliminaron 1.921 unidades vegetales de la zona infectada, la mayoría cítricos y olivos.

NUEVAS DETECCIONES

Más adelante se detectaron nuevos casos en ‘polygala myrtifolia’ (Lechera del Cabo). Hasta finales de 2016 el Laboratorio Oficial de Sanidad Vegetal (Losvib) ha recibido un total de 778 muestras para análisis, de las cuales 565 muestras han sido víctimas del primer brote (período de tres meses).

En enero, el laboratorio ha confirmado cuatro nuevos positivos de ‘Xylella fastidiosa’ procedentes de Ibiza, en diferentes especies vegetales, por lo que el Consell de Ibiza ha eliminado una decena de vegetales especificados de los jardines de su sede.

Además, el pasado martes el laboratorio balear ha remitido once muestras positivas dudosas al Laboratorio Nacional de Referencia de Bacterias Fitopatógenas, tanto de la zona demarcada como de fuera.

CONTROL DE LOS INSECTOS

Por otro lado, no es posible efectuar otro tratamiento porque el uso de bactericidas no está autorizado, por lo que se recurre a controlar a los insectos que transmiten la bacteria.

En noviembre se colocaron ocho trampas en la zona infectada y un laboratorio nacional confirmó la presencia de insectos que transmiten la enfermedad.

Por ello se han colocado 29 nuevas trampas y se van enviando continuamente muestras al laboratorio.

Además también se han instalado 60 carteles en las carreteras principales para avisar de la delimitación de zona demarcada y de las restricciones para desplazar material vegetal.

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