Pons: "Sigo confiando en el PSOE"

Raquel Agueros | 27/11/2016

Ha pasado un mes de la abstención y en el PSOE la decisión de los que votaron por libre se ha traducido en una purga para algunos de los desobedientes. Es el caso de Pere Joan Pons, que hasta hace unos días ocupaba la portavocía de la Comisión Mixta para la Unión Europea.

¿Cómo han llegado hasta aquí?
Hay una guerra fratricida en el PSOE y nos estamos jugando dejar de ser un partido de masas. Se nos ha olvidado que Pedro Sánchez estuvo a punto de ser presidente con la ayuda de Ciudadanos. Nos hemos alejado otra vez de la calle, no tenemos credibilidad y el hilo se ha perdido.

El diputado del PSIB en el Congreso se refiere al hilo conductor, no al de coser, como apuntó Susana Díaz. "Que tus compañeros se enteren por la tele" de que ya no van a ocupar los sitios que hasta ahora les habían asignado no ayuda, ni siquiera, a hilvanar. Pons matiza que, en su caso, tuvieron la deferencia de comunicárselo antes de anunciarlo públicamente. Aunque fuese con media hora de antelación. Un detalle que afecta a las formas pero que prefiere dejar a un lado para centrarse en lo que toca.

¿Ha pensado en abandonar?
No. Además no es la primera vez que nos peleamos, ahí está la Declaración de Granada, con Rubalcaba, por cierto. Ahora la Gestora del PSOE está trabajando contra el PSOE y necesitamos salir de esto. Hace falta un congreso ya.

Pedro Sánchez ya está en marcha, ¿eso es lo que toca?
Lo que está pasando no es un problema solo de España. Europa se reconstruye por la derecha mientras la izquierda se dinamita. Mi educación sentimental se construye a partir de 1986 con el ingreso de España en la Unión Europea. Eso no me lo quitará nadie, me sancionen o no. ¿Qué vamos a ofrecer a la gente, volver al pacto del 78? Yo prefiero refundar este país.

Pero la abstención se decidió por votación y no respetaron el resultado
La educación sentimental de la gente se ha truncado con la abstención porque es como votar a un partido que es parte de la historia negra de este país. Nos movemos entre la trinchera ideológica, el no al gobierno de Rajoy, y la razón de Estado, que es el sí. El partido decidió abstenerse sin darse cuenta de que la sociedad te espera en la trinchera ideológica. Dudo de que la ética de la responsabilidad nos vaya a salvar.

¿Confía en su partido?
Sí, sigo confiando en el PSOE, donde hubo ocho federaciones que dijeron, "oiga, esto no va bien". Fue un 60-40. Todo está cambiando y tenemos dos opciones, mantener el statu quo, el bipartidismo, o construir el futuro a través de lo que hoy es el parlamento. Si todo esto tiene que ser un debate sobre nosotros tiene menos interés. Es el momento de los liderazgos compartidos y eso pasa por dialogar con todas las fuerzas. Aquí podemos seguir todos juntos, pero el paso previo es hablar. El país es el que es cuando la alcaldía de Madrid la ocupa Manuela Carmena y la de Barcelona Ada Colau. Deberíamos ser capaces de escuchar.

¿Eso qué significa?
Que como país hemos perdido la oportunidad. No hay nada más fiable que la realidad. Intento leer lo que veo y estamos en un momento de la vuelta al superhombre. Lo vemos en los mensajes de Donald Trump o de Marine Le Pen. La gente en Estados Unidos ha votado a Trump porque él significa cambio. Hillary no suponía nada nuevo. Hay que leerse los discursos de todos. Personalmente, y analizando el contenido, prefiero el discurso de Theresa May al de Jean-Claude Juncker. La izquierda tiene un problema de seducción.

¿Está dolido por haber dejado de ser portavoz de una Comisión?
No, ahora tengo más tiempo para centrarme en todos los asuntos de Baleares y poder defenderlos. Sinceramente, me da vergüenza tener que estar hablando de portavocías. He tenido el apoyo del PSIB en todo momento, pero habría votado igualmente no si no lo hubiese tenido. No puedo ir contra mi educación sentimental.

¿Cómo se consigue ver las cosas desde fuera estando dentro?
Cuando trabajas en la Cooperación, en el ámbito humanitario, lo primero que te dicen para afrontar el terreno que te vas a encontrar es que no puedes mimetizar con la población. Eso no quiere decir que no tengas empatía sino que debes tener cierta capacidad para separar. Porque si acabas asumiendo el mismo rol te conviertes en disfuncional. Las migraciones, la desigualdad en los ingresos, los cambios y la aceleración tecnológica han lastrado nuestra educación sentimental. Y eso se traduce en la pérdida de la confianza. Es algo global que afecta a la coherencia económica, social y medioambiental como contrato continental. No creo que un estado pueda salir adelante solo.

Siempre Europa pero, ¿qué pasa con España?

No entiendo las cosas por separado. Desde hace diez años en nuestro país vivimos una mutación en tres aspectos. Primero la crisis financiera, económica, social, la austeridad y el paro. Convivimos con el problema catalán y mientras todo lo anterior pasaba en España en Cataluña se construyó un relato en positivo. Es el momento de la intervención de España. Y después está el 15M que, aunque a algunos les moleste, se acerca al relato de Cataluña. El 15M no supo aprovechar la oportunidad porque el cambio se produjo en las comunidades autónomas y ahí se quedó. En el resto del mundo ha ocurrido lo mismo. En el 2006 no se aprobó la Constitución Europea y la gobernanza petó. Después fue lo de Lehman Brothers y todo cayó.

Sentimiento general

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