Los especialistas españoles están en alerta para contener los efectos en España de una eventual epidemia del consumo de heroína similar a la que ahora afecta a Estados Unidos, donde casi se triplicó el número de personas adictas entre 2007 y 2014, ha indicado hoy el presidente del Comité Científico del Encuentro Internacional de Expertos en Adicciones, Jesús Mullor.

Este experto, a su vez director general de Proyecto Hombre, organización especializada en la rehabilitación de toxicómanos, ha destacado que aunque no hay señales de momento de que la epidemia haya traspasado las fronteras de Estados Unidos y llegado a Europa, los profesionales deben “estar alerta” ante el posible repunte del consumo.
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“Hemos de estar primero atentos en la evolución, rápidos en la adaptación y determinantes en el tratamiento”, ha indicado Mullor durante la segunda jornada de este congreso que se celebra en Palma (Mallorca) y en el que participan expertos de más de una veintena de países.

La Administración de Control de Drogas de Estados Unidos (DEA) alertó en junio de que las muertes causadas por la adicción a la heroína se triplicaron de 2010 a 2014 en ese país y de que su consumo se incrementó un 45 por ciento, sobre todo entre los jóvenes de 18 a 25 años, que duplicaron su empleo.

La presidenta de la Federación Mundial de Comunidades Terapéuticas, la doctora estadounidense Sushma Taylor, ha explicado en su intervención que las causas de este repunte de la heroína obedece a que la población hace un mal uso de las medicinas recetadas, ya que en muchas ocasiones ingiere dosis demasiado elevadas.

“Si alguien siente dolor hará lo que haga falta para cancelar ese dolor”, ha destacado.

Por otro lado, Taylor ha señalado que los médicos han aumentado la prescripción de sustancias opioides porque la sociedad sostenía que se “estaba castigando a la gente que sufría dolor” si no lo hacían.

Sin embargo, esto constituye un problema porque el 40 por ciento de las personas a las que se le recetan analgésicos opioides puede adquirir problemas de adicción, ha recalcado la presidenta de la federación.

Otro de los motivos principales de este aumento del consumo de heroína se debe a que muchas personas recurren a la compra de heroína por ser más barata y dado que se puede obtener fácilmente en las calles de la ciudades estadounidenses.

La doctora ha asegurado que los consumidores pueden sufrir una sobredosis con relativa facilidad porque no controlan la cantidad que se toman ni el grado de pureza de la heroína que adquieren.

“Vemos gente que muere cada hora en Estados Unidos, no solo por la heroína, también por otros opioides y opioides con receta médica”, ha denunciado la doctora.

El aumento de la disponibilidad de heroína en Estados Unidos viene ligado a un incremento de la producción de esta sustancia en Afganistán, Birmania (Myanmar) y en Colombia, productor de cocaína y donde ahora proliferan los laboratorios clandestinos dedicados a la elaboración de heroína.

Para elaborar un kilo de heroína hace falta un kilo de opio y al menos nueve kilos de productos químicos cuya venta está prohibida o regulada internacionalmente.

Este repunte en el consumo puede afectar a personas de todos los estratos sociales, aunque se han apreciado incrementos en mujeres y jóvenes, sobre todo en zonas rurales de estados como los de Kentucky y Ohio.

Taylor ha explicado que aunque no se puede predecir lo que pasará en Europa puede asegurar que si hay demanda, habrá oferta de heroína y que se ha de invertir en programas de prevención.

El presidente del Comité Científico, Jesús Mullor, ha destacado durante su intervención que los datos de tendencias de consumo de drogas de los observatorios europeo y español de los que disponen y que se remontan a 2013, no indican que se pueda hablar de una epidemia, aunque nunca haya desaparecido el consumo de heroína en España.

También ha explicado que en España las peticiones de tratamiento por cocaína han superado a los que son por adicción a heroína y que se han incrementado las solicitudes de ayuda para salir del alcoholismo, y abandonar la dependencia del hachís y la marihuana.

Los barbitúricos son la tercera droga legal en España después del alcohol y el tabaco, aunque su consumo no es tan “alarmante” como en Estados Unidos, ha detallado.

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