4 Octubre 2016

La investigadora del soborno de Can Domenge cree obvio que había dinero negro en UM

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La investigadora del soborno de Can Domenge cree obvio que había dinero negro en UM
Foto: EFE/Cati Cladera

La inspectora de policía que investigó el soborno de Can Domenge y otras causas de corrupción ha asegurado hoy en el juicio que “era obvio que había dinero negro” en Unió Mallorquina y que éste “tenía que pasar por la jefa”, ha dicho sobre la presidenta del partido, Maria Antònia Munar.

En la segunda jornada del juicio en la Audiencia de Palma donde Munar se enfrenta a una petición de prisión de 4 años por cohecho pasivo, la inspectora ha explicado que en los registros en los domicilios de la expresidenta del Parlament balear y de UM encontraron tres cajas fuertes, una de ellas de gran tamaño, prácticamente vacías.

También ha asegurado que de la investigación del presunto soborno y de las declaraciones de imputados en otros casos de corrupción como Maquillaje e Inestur averiguaron que en UM “era obvio que había dinero negro”. “Tenía que pasar por la jefa, por Munar, era obvio”, ha añadido la inspectora de Policía.

Ha explicado además que fue muy útil para la investigación del soborno de 4 millones pagado por Sacresa para obtener el concurso de Can Domenge la declaración voluntaria de Miquel Llinás, otro de los acusados, que hizo de intermediario.

Acudió voluntariamente a la policía para relatar que había hecho de intermediario en la entrega del dinero del soborno de representantes de Sacresa al entonces conseller de Territorio y amigo suyo Bartomeu Vicens, también acusado.

“Todo parecía muy mafioso”, ha descrito la inspectora sobre el relato que hizo Llinás de cómo fue a un bar en el Pont d’Inca a recibir un paquete encintado y mes y medio después a otro bar del Paseo Marítimo donde le dieron otros dos. También les contó que por su trabajo de mensajero le entregaron 35.000 euros en efectivo y un bolígrafo de alta gama.

Hoy han declarado como testigos también tres personas de la empresa Sacresa, que han relatado que recibieron la indicación de que la compañía debía pagar 4 millones de euros para que le fuera adjudicado el concurso de Can Domenge, y que debían pagarse 2 antes de la adjudicación y 2 después.

El entonces director de Expansión de Sacresa, Joan Maria Pujals, ha detallado que fue el socio de la compañía en Mallorca, Pedro Ferratur, quien le trasladó la petición de los 4 millones de euros, procedente de “una persona autorizada del Consell de Mallorca” y le dijo que tenía el conocimiento que procedía del vicepresidente Miquel Nadal.

Trasladó esa petición al director general a quien le sorprendió: “La reacción de Mario Sanz fue de una gran sorpresa y yo diría también que de un gran desengaño porque se habían puesto todos los medios materiales y humanos, no ahorró medios para presentar una propuesta muy buena y fue una sorpresa porque sabíamos que estábamos muy bien situados y lo difícil hubiese sido no adjudicar este concurso a Sacresa siendo que era el mejor proyecto”.

Según Pujals, en algunas negociaciones con la administración era habitual que se pidiera a la empresa que apoyara a algún club de fútbol local, organizara algún mecenazgo para obras en algun teatro o biblioteca o similar “pero el pago de una cantidad económica es más sorprendente y el importe era muy alto”.

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