Este agente de la Policía Nacional de 34 años, lleva seis ejerciendo y ya ha intervenido en diversas situaciones extremas; tales como este último rescate en el que consiguió agarrar el brazo de la chica en el último momento. 

Una actuación policial impecable logró salvar la vida de una chica de 17 años que pretendía lanzarse desde el quinto piso del edificio en el que se ubicaba la Residencia Sa Nostra; en la calle General Riera. Pero la rápida y eficaz intervención policial no estaba prevista. Las patrullas se encontraron con una delicada situación que les obligó a desplegar al máximo, sus capacidades.

La impactante historia ocurrió el pasado 27 de Septiembre, cuando la central de las fuerzas de seguridad envió el aviso de que se estaba produciendo un robo en el edificio mencionado. Dos patrullas de la Policía Nacional se desplazaron rápidamente al lugar, y una vez allí, encontraron a dos indigentes que portaban sendos carros llenos de aluminio y otros materiales. Al parecer, estaban sustrayendo el cableado del edificio aprovechando el estado de abandono en el que se encuentra desde hace ya algún tiempo.

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Los agentes identificaron a los dos hombres y decidieron introducir el material robado de nuevo en el edificio. Una vez dentro, escucharon un fuerte grito. Los agentes comenzaron a inspeccionar las diferentes zonas del lugar hasta encontrar, por casualidad, a la madre de la niña que, al parecer, pretendía suicidarse. La madre les contó lo sucedido y afirmó que según informaciones recibidas, su hija se encontraba en ese edificio acompañada de un hombre, de nacionalidad colombiana y mayor de edad, que no sabía si podía ser su pareja o incluso su secuestrador.

Los agentes decidieron iniciar de inmediato la inspección por el edificio y encontraron diversas estancias llenas de personas que vivían como okupas; entre ellos, también varios grupos de menores en algunas habitaciones. La Policía Nacional subió hasta la quinta planta, donde les habían informado que podía encontrarse la chica y al entrar en una de las estancias, vieron a la joven en la barandilla a punto de lanzarse al vacío. Y de hecho, eso fue justo lo que ocurrió; tal vez por verse descubierta por las fuerzas de seguridad.

Pero el agente José Fidalgo no lo dudó y se lanzó tras ella logrando agarrarla por el brazo. Comenzó a pedir a gritos el refuerzo de sus compañeros ya que la chica no quería ser salvada y se revolvía violentamente para conseguir zafarse del agente que la mantenía viva en el aire. “Agarradla, por favor, agarradla” gritaba el agente a sus compañeros situados en el patio interior del edificio. Él la mantenía bien sujeta pero la joven le arañaba las manos e intentaba revolverse para soltarse.

Mientras tanto, otra patrulla acudió inmediatamente a la quinta planta para ayudar a José; con lo que lograron poner a salvo a la joven. Afortunadamente, la madre no presenció la tensión del momento ya que había salido del edificio una vez que la Policía le aseguró que iban a buscar a su hija. Tras el rescate, se enteró de la gesta realizada por los agentes y ya les ha hecho llegar su eterno agradecimiento y admiración. Los vecinos de la zona exigen que se tomen medidas respecto al edificio abandonado ya que se provocan peleas y broncas diarias; aparte de la alarma social por la existencia de menores en un entorno de drogadicción.

José Fidalgo comenzó su andadura en la Policía Nacional en el año 2000 y en los últimos tres años ha patrullado en las calles por lo que en su historial conserva algunos de los servicios más impactantes vividos en la ciudad. Uno de ellos, en Blanquerna, cuando una mujer se encontraba en el borde de un tejado con un cuchillo jamonero grande en el cuello. Lograron rescatar a la mujer aprovechando un descuido para agarrarla.

Otro de los casos más impactantes ocurrió en noviembre de 2014. Jose y su compañero patrullaban por la zona de Aragón cuando en un solar abandonado vieron a dos toxicómanos muy nerviosos. Sospecharon que podrían llevar a cabo algún tipo de delito y sin que se dieran cuenta, les siguieron hasta un parque. Empezaron a escuchar fuertes golpes. Tras acercarse sigilosamente, distinguieron en la oscuridad como los dos hombres estaban pegándole a alguien armados con cuchillos, uno de ellos similar al de los carniceros. Los agentes desenfundaron su arma reglamentaria y lograron detener a los dos agresores. La víctima estaba gravemente herida y tenía los brazos destrozados a machetazos ya que intentaba protegerse la cara de los cortes. Los médicos que le atendieron dejaron claro que sin la intervención policial, habría muerto.

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