Foto: EFE/Sergio Barrenechea

El Comité Federal del PSOE afrontará mañana, dividido en dos, la reunión más crucial de los últimos años para decidir su posición ante la investidura de Mariano Rajoy, con el pronóstico favorable a la abstención por el peso de Andalucía y de las federaciones que rechazan terceras elecciones.

El bloque del no cuenta con el respaldo de un buen puñado de territorios, como Cataluña, Baleares, País Vasco o Cantabria, pero asume que su derrota en el convulso Comité Federal del pasado día 1, que acabó con la dimisión de Pedro Sánchez, tiene visos de repetirse.

El enfrentamiento que hubo en aquella reunión a cuenta de la fecha del congreso del PSOE se reproducirá mañana, aunque se espera que el debate discurra sin la bronca que hubo hace tres semanas.
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La gestora y su presidente, Javier Fernández, han tratado de aplacar los ánimos entre los barones territoriales, aunque no ha logrado hacer lo mismo con buena parte de la militancia, que en los últimos días, se ha rebelado en numerosas agrupaciones de toda España contra el viraje que pretende emprender el partido.

La llave para desbloquear el gobierno, después de dos elecciones y diez meses de parálisis, está en manos de los alrededor de 270 delegados que conforman ahora el Comité Federal tras las bajas de los miembros de la Ejecutiva disuelta de Sánchez.

En pasado día 1, de 239 compromisarios que votaron, 132 dieron la espalda al dimitido secretario general y 107, a su lado.

Diversas fuentes consultadas coinciden en que no tiene porque repetirse esta votación, pero los abstencionistas dan por hecho que ganarán con holgura por el arrastre de Andalucía, Extremadura, Castilla-La Mancha y Aragón.

“El barco está virando. El PSOE es un barco grande y después de que solo se ha hablado del no en estos meses, no resulta sencillo”, reflexiona con optimismo a EFE un alto cargo del PSOE andaluz.

Sin apenas fisuras, Andalucía es la locomotora de la abstención, aunque la presidenta de la Junta, Susana Díaz, llega al Comité Federal sin haber respaldado expresamente esta opción.

Tampoco lo han hecho el valenciano Ximo Puig, ni el castellanomanchego Emiliano García-Page, dependientes de Podemos para gobernar, pero sobre los que no hay dudas de que secundarán al PSOE andaluz.

Las discrepancias en este bando se centran en si una vez que se acuerde la abstención, los diputados deben votarla en bloque, como defienden Díaz y Fernández, o solo once de ellos, los precisos para que Rajoy salga investido.

Para evitar más disensiones en el Comité, la intención es que este asunto se dirima la próxima semana en el grupo parlamentario.

En el bloque contrario, no tiran la toalla, pero admiten que las posibilidades de que prevalezca el rechazo a Rajoy han menguado.

Lo admiten en público, como la líder del PSOE vasco, Idoia Mendia -“va a estar muy difícil que el no sea mayoritario”- y en privado.

“No hay mucho margen de sorpresa”, confiesa a EFE un dirigente territorial alineado con Sánchez.

Los ‘sanchistas’ observan que “hay una disociación en el partido, porque lo que dicen los militantes no se refleja en lo que van a votar sus delegados” en el Comité Federal, como se queja a EFE una diputada que formó parte de la Ejecutiva disuelta.

Es el caso de Madrid, Castilla y León, Galicia, Asturias o Murcia, cuyos compromisarios se inclinan por la abstención o están divididos, mientras que sus afiliados apuestan mayoritariamente por el no.

El PSC es la federación más numantina, que mantendrá el rechazo a Rajoy a pesar de la presión de Ferraz y sus avisos de que la desobediencia podría replantear la relación bilateral.

El PSOE balear también está dispuesto a llevar la rebeldía hasta el final, mientras que País Vasco, La Rioja, Cantabria y Navarra apoyarán mañana el no, pero se plegarán a la disciplina de voto en el Congreso.

La facción que aboga por no tener miedo a nuevos comicios y por consultar a la militancia dejará patente el “malestar” por el cambio de rumbo.

“En el Comité se va a evidenciar el divorcio que hay en el partido”, avisa a EFE otro diputado.

Además de cómo se consumará el final del “no es no” que Sánchez y los barones dejaron por escrito en la famosa resolución del pasado 28 de diciembre, la reunión del máximo órgano viene rodeada de varias incógnitas.

Una de ellas es qué texto se someterá a debate y si en ella se recogerá con claridad la palabra abstención o se empleará como eufemismo si se quieren o no terceras elecciones.

Tampoco se ha aclarado cómo será la votación, si secreta o por llamamiento público, aunque esta segunda opción es por la que apuesta Javier Fernández.

Los ‘sanchistas’ temen que pueda ser en urna para que los que apoyen la abstención se refugien en el anonimato y no sean apuntados por la militancia “cuando tengan que ir a los territorios a explicar qué han votado”.

Otro interrogante es si Sánchez acudirá al Comité en su calidad de exsecretario general -tiene voz, pero no voto-, aunque todo apunta a que no lo hará.

Tampoco se prevé que lo hagan los otros exlíderes del PSOE, como Felipe González y Alfredo Pérez Rubalcaba, aunque su respaldo a la abstención, como el de Alfonso Guerra y otros de la vieja guardia, han sido decisivos para arrinconar a los partidarios del no.

Aunque no hay convocada formalmente ninguna concentración mañana, la policía va a reforzar el dispositivo ante la sede de Ferraz ante el temor de que vuelva a haber protestas, como las que ha habido este mediodía.

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