17 Octubre 2016

El problema de la violencia en las aulas, un problema que nos incumbe a todos

El problema de la violencia en las aulas, un problema que nos incumbe a todos

Durante los últimos días hemos sido testigos, una vez más de un caso de violencia extrema en las aulas de nuestras islas, así leyendo los comentarios de esta noticia en las redes sociales, se pueden observar alguno de carácter personal y subjetivo, que podríamos calificarlo de abominable… de hecho, uno de ellos me llamó especialmente la atención, aludiendo de forma indirecta a la posibilidad de que cambiasen las leyes y este presunto “delincuente” (nos olvidamos muchas veces de la presunción de inocencia, al estar en fase de investigación) tuviese responsabilidad penal, es decir, prisión o centro de internamiento, en su caso.

El que un joven menor de 14 años cometa un delito, pasará a ser llamativo por motivos evidentes, y si la víctima también lo es, aumenta el “poder comunicativo” de esta noticia. En estos casos nuestro ordenamiento jurídico regula que los actos delictivos cometidos por menores de 14 años carecerán de responsabilidad penal, centrado ello en la idea que se vertebra en torno al establecimiento de una edad para otorgar responsabilidad penal por los actos cometidos. En este tipo de violencia, estamos tratando con personas que se encuentran en fase de “evolución” y ahí es donde el legislador estableció la barrera jurídica para delimitar la responsabilidad criminal, denominándose inimputables.

Hablando en términos jurídicos en torno a la inimputabilidad, se encuentra formada por dos elementos conocidos como cognoscitivo y volitivo.  A veces, muchas personas pueden olvidar que estamos ante seres todavía inmaduros, en proceso de evolución y formación, el “conocimiento” que tenga el menor de 14 años sobre la infracción cometida, se entiende que carece de fundamentación para proceder a aplicar el castigo más grave posible en nuestro ordenamiento, el contenido en nuestro Código Penal. Al carecer de este elemento, se conoce por el término inimputables a estos jóvenes y por lo tanto no se les puede aplicar lo contenido en la Ley Orgánica de responsabilidad penal del menor, que se aplicará a aquellos jóvenes entre 14 y 17 años que cometan alguna infracción penal.

No hay que negar que los hechos cometidos hace unas semanas en el colegio Anselm Turmeda son extremadamente graves, pero no debemos caer en la tentación de dejarnos llevar por la rabia o subconsciencia ni otros caracteres subjetivos, debemos ser objetivos y racionales pues no olvidemos que nos encontramos con niños, al igual que la víctima, y nuestro deber será buscar fórmulas de dar protección a los menores, incidir sobre las pautas del comportamiento de estos, tanto víctima como agresor, con el fin de poder abordar con eficacia este tipo de problema.

Los datos a los que nos enfrentamos en Baleares son preocupantes, al encontrarnos en los primeros puestos en acoso escolar, donde un 8,6% de los niños y niñas manifiestan haber sido víctimas de acoso escolar, siendo superior a la media española.

Contra esta lacra llamada violencia escolar solo podemos erradicarla a través de la Educación. Se deben formar y educar a los niños y jóvenes para solucionar los conflictos sin utilizar el menor atisbo de violencia, de ningún tipo, reforzando el respeto hacia los demás, para ello todas las instituciones se deben poner manos a la obra y realizar programas de formación en centros educativos, dirigidos a padres e hijos. Ahí, también deben entrar las familias, el entorno donde se deben inculcar y enseñar los valores que a día de hoy parecen olvidados, para un sector de la población. Saber detectar cualquier indicio de una posible situación de riesgo o patrón de desviación de la conducta en los jóvenes, será fundamental para poder adelantarnos a prevenir casos en los que la violencia será usada como medio. Una de las claves sería disponer dentro de los equipos multidisciplinares que deben actuar en aras de la prevención de la violencia escolar, con Criminólogos los cuales se encuentran totalmente infravalorados o mejor dicho inexistentes para las administraciones públicas, en especial Baleares, ya que éstos equipos deberán ser los encargados de realizar las funciones, programas y proyectos de prevención del acoso escolar.

Esteban Morelle Hungría  
Criminólogo

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2 Responses

  • María C. Hungría (Madrid) 17/10/2016 en 3:08 PM

    Estoy de acuerdo con todo lo que dices. Y sobre todo con que la formación también sea para los padres, ya que todos sabermos que algunas veces los padres piensan que los deben educar y formar en el colegio. Y no es así!! Los principios básicos deben ser inculcados en el hogar y la formación, cómo tal, en el colegio.
    SAVE THE CHILDREN!!!

  • Si estoy totalmente de acuerdo pq un agresor adulto y un criminal no se hacen de la noxe a la mañana, eso lleva un proceso y generalmente es desde la infancia. Hay que controlarlos en las aulas y cortar de raiz para q cuando lleguen a adultos no sean peores.

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